viernes, 27 de septiembre de 2019

Vuelta a la normalidad

Se acabaron las fiestas y Majadahonda recupera poco a poco la normalidad. Quedan aún algunos muestras que delatan las recientes celebraciones, como las guirnaldas apagadas que penden colgadas en la Gran Vía a la espera de que se retiren, carteles medio despegados que anunciaban los toros o el mercadillo, maderos acopiados junto a algunos postes de las talanqueras en proceso de desmontaje y vallas desperdigadas por  aquí y por allá; pero la verdad es que todos los signos que recuerdan a los recientes festejos están desapareciendo.

Este año las Fiestas Patronales han pasado sin pena ni gloria. O, mejor dicho: con más pena que gloria. Cierto es que la lluvia ha tenido buena parte de culpa por su protagonismo, llegando al punto de ser la causa de que la marcha de la bicicleta y otros actos tuvieran que ser desconvocados, y de apagar un tanto el ánimo festivalero. Pero nuestro pueblo ya está acostumbrado a que el ambiente otoñal acompañe por estas fechas y eso no ha de ser motivo de excusa para achacar a los agentes meteorológicos el éxito o fracaso de estos acontecimientos, o escudarse en ellos para eludir la responsabilidad -a quien corresponda- de que en el sentir popular esta edición haya estado muy lejos de las expectativas.

En mi opinión, este año se ha notado como nunca la merma presupuestaria tanto en la propia programación como en la divulgación de la misma, que ha brillado por su ausencia: ni un miserable pasquín se ha distribuido entre los ciudadanos, cosa tan inusual como inconcebible porque, al fin y al cabo las fiestas, están hechas para que el vecindario disfrute. Este secretismo ha sido puesto de relieve por el Colectivo de Prensa y Medios Locales de Majadahonda (CPM) que, a través de su presidente, ha criticado en un duro ataque la decisión de las autoridades municipales de suspender la  publicidad institucional de las fiestas en de los medios de comunicación locales.

Yo, particularmente, no soy muy juerguista y las fiestas patronales las vivo con bastante paciencia y más bien poco gozo, de modo que no participo intensamente en ellas y, en consecuencia, no me afectan mucho sus avatares. Sin embargo me voy a detener en comentar dos de los eventos a los que sí he asistido.



Uno de ellos ha sido el Mercadillo del Imperio Romano. Tenía verdadero interés en comprobar si ese zoco estaba en consonancia con su pomposo nombre o si se cumplirían las suposiciones que mantenía sobre la uniformidad de estos montajes, bajo la tesis de que suelen ser iguales aunque se les den títulos diferentes. Efectivamente, y tal como me imaginaba, tras pasear de un extremo al otro -varias veces, por eso de que con tanta gente te puedas perder algo- pude comprobar que da lo mismo que sea Medieval, que del Imperio Romano, que de la Revolución Francesa porque el aspecto de los puestos es similar en uno u otro. Y con los mercaderes pasa poco más o menos igual, como iguales son sus túnicas y mantos que en lo único que se diferencian es dónde se colocan el broche y hacia qué lado cargan los pliegues. Y con lo desapacible que este año ha sido el tiempo, el modelo de camiseta térmica o de polainas de pata larga que llevaban debajo.

Hay dos aspectos más que quisiera señalar como extemporáneos y que los organizadores deberían de cuidar: las exposiciones temporales y los puestos de restauración. Respecto de las citadas en primer lugar diré que entre los tenderetes había dos zonas reservadas: una de ellas, a explicar cómo eran armas de defensa y asedio con paneles explicativos y pequeñas maquetas; y la otra, con tres modelos de coronas hechas con hierro envejecido con las que se premiaban las acciones bélicas según hubieran ocurrido en tierra, mar o aire, entendiendo este último elemento como el medio por donde discurre la escalada de un muro o empalizada. Todo muy interesante si no fuera porque correspondían históricamente a épocas bastante posteriores, en las que el poder de Roma había quedado sepultado por siglos de invasiones y oscurantismo. El otro aspecto tiene que ver con la forma de saciar el apetito y de cómo se prepara la manduca. De todos es sabido que el hambre no cambia con las épocas y que en todas épocas se pasa hambre. Pero una cosa es admitir esta certeza y otra insertar dentro de un mercadillo romano a un cerdo empalado rotando a calor de las brasas, cuyo esqueleto va quedando al descubierto a medida que los comensales van dando cuenta de la carne que los cubre. Que yo sepa los romanos solían montar bacanales mucho más lujosas y refinadas.

Otro de los eventos a los que tuve ocasión de asistir fue al Gran Parque de Juegos Infantiles la mañana del último domingo, cita obligada para todo padre con hijos pequeños como es mi caso. Afortunadamente, esa mañana lucía un sol precioso y la temperatura era muy agradable, con lo cual los niños pudieron disfrutar a sus anchas empleando sus inagotables energías en darse costaladas sobre  plásticos llenos de aire con las formas más insospechadas. Uno no puede menos que disfrutar viendo cómo los peques se desfogan tirándose por esos artilugios inofensivos, sean de la raza que sean y procedan de donde procedan. Quiero decir con esto que no vi que apartaran a un lado a los más morenos ni que hicieran segregación por nacionalidades, o que cobrasen a los extranjeros. Cosa que me llamó gratamente la atención por el hecho de que, formando Vox parte del Equipo de Gobierno municipal, es extraño que no haya utilizado su influencia para poner un poco de orden en estas cosas.



Juegos infantiles inflables en la Gran Vía

Como decía al principio, nuestro pueblo vuelve a la normalidad y con ella la Gran Vía recupera su fisonomía habitual: gente paseando, bicicletas serpenteando a toda velocidad, coches policiales patrullando a baja velocidad y alguna que otra valla confinando obras. O sea, lo de siempre. Bueno, con alguno matices. Me ha extrañado que en una de esas obras en las que arreglan el suelo, las losas que se han colocado nuevas tengan un tono completamente diferente a todas las demás y no porque sean nuevas sino porque el granito es mucho más claro. No creo que se deba a un despiste de los obreros o a la displicencia de los encargados que se ocupan de estos arreglos o a los técnicos que las dirigen; a estos últimos se les puede cargar con ciertas equivocaciones en el diseño de soluciones urbanas (a lo que ya hemos hecho alguna referencia anteriormente) pero no con cosas sencillas que se consideran de sentido común. Más me inclino a pensar que se debe a una decisión deliberada de los responsables municipales -o quizás del propio Alcalde- para distinguir claramente las pocas cosas que se hacen. Con esos pequeños detalles la falta de presupuesto se compensa con la genialidad.


Losas recientemente sustituidas en la Gran Vía

viernes, 13 de septiembre de 2019

Majadahonda huele a fiesta

Poco a poco va adquiriendo nuestro pueblo ese aire especial que precede a las fiestas. Este año vienen más atrasadas de lo habitual, dándose la circunstancia de que hay menos niños por la calle dado que ya ha empezado el curso escolar, y eso quieras que no hace que estos prolegómenos sean un poco más aburridos porque son las personas de corta de edad quienes viven esos días con mayor alboroto. Dicen que este retraso ha sido obligado por cuestiones de calendario, pero lo que yo creo es que se ha hecho con el propósito de ajustarlas a la meteorología, ya que sería un atentado imperdonable que las fiestas no coincidan con mal tiempo y bajada de temperaturas más allá de lo normal para esta fechas, cumpliendo la tradición de tener que coger el paraguas y alguna prenda de abrigo para echársela sobre los hombros al caer la tarde.

En la Gran Vía ya penden de hilos casi invisibles el tendido de guirnaldas de luces que iluminarán la noche con bombillas de colores, este año más pequeñas de lo normal y con forma de murciélago con alas extendidas y cabeza de margarita gigante, una extraña combinación que esperemos solo sea una mera casualidad y no tenga otras connotaciones con esos mamíferos que gozan de la mala fama de chupar la sangre de los desgraciados a quienes muerden. Confiemos, pues, en que a pesar de su reducido tamaño sean bonitos y acompañen con su luminosa policromía la desbordante alegría de la gente.


Guirnalda luminosa en el Gran Vía

Por la Gran Vía van también apareciendo mostradores junto a los bares y otros establecimientos de hostelería que son como extensiones temporales de sus territorios con el fin de ofrecer sus servicios más cerca aún del ciudadano y seducirle con sus respectivas especialidades en el Concurso de Tapas, que ya va por su duodécima edición y que se ha ganado un puesto significativo en las fiestas patronales de esta localidad. Del mismo modo, estas instalaciones provisionales que no son otra cosa que barras complementarias a pie de calle o bien tenderetes, aparecen incipientemente situadas en lugares estratégicos donde normalmente no hay nada, para solaz del público que asiste a los festejos taurinos u otras actividades concurridas. Los más atrevidos, incluso colocan tendeles con banderitas de colores, que siempre dan un sabor más festivalero al negocio.


Barra instalada en la Gran Vía

Barra instalada en la plaza del Duque de Alba

Pronto llenará la calle el mercadillo temático que en esta ocasión corresponde a tiempos del Imperio Romano. En realidad lo único que diferencia este mercadillo de otro cualquiera son los ropajes que llevan los mercaderes, y en muchos casos ni siquiera eso porque hay poca diferencia entre la indumentaria que se ponen para uno u otro evento, de tal manera que uno no sabe si está en los primeros siglos de nuestra era o en el Medievo tal es la semejanza de blusones y sayos que se colocan los tenderos. En cualquier caso, todo ese decorado no deja de ser una pantomima porque los productos que se exhiben en los puestos son totalmente actuales y no de aquellas épocas, y se pagan en euros contantes y sonantes y no en maravedíes o sestercios.

Por la calle de Santa Catalina y la plaza de Morrones avanza el montaje de talanqueras que canalizarán las carreras de los encierros hacia la plaza de toros, ahora inexistente pero de la que ya puede adivinarse su coso por la arena que actualmente se extiende en Las Erillas y donde en pocos días se oirán los olés y vítores que desde las gradas obsequiarán a los diestros en el arte del toreo y los recortes.


Talanqueras en la plaza de los Morrones

Formación del coso para la plaza de toros en Las Erillas

No tardarán mucho en llegar al Recinto Ferial las atracciones y casetas de comidas, donde chicos y grandes disfrutarán con la diversión y con calmar el apetito sentados en mesas llenas de grasa, mientras respiran el olor a fritanga mezclado con el polvo y el ruido de bocinas, sirenas y charlatanes a elevados decibelios. Por lo visto, este año no se va a instalar la gran carpa que ofrecía los conciertos de pago, no se sabe muy bien si obedeciendo a un impulso de eliminar barreras económicas o a la necesidad de aquilatar presupuesto. Así que, por primera vez en mucho tiempo, en estas fiestas todas las actuaciones serán al aire libre en la Plaza de Colón y gratuitas.

Y, en breve, las peñas colmarán de petardos, música y ruido el ambiente todavía tranquilo de nuestra ciudad. Ya huele a fiesta en Majadahonda y en cuestión de horas esta ciudad despertará a la bulliciosa algarabía de las celebraciones de su patrono, el Cristo de los Remedios, si no hay nadie que remedie ese cristo.

jueves, 22 de agosto de 2019

Agosto en la Gran Vía

Estos días de agosto en que el verano ha entrado en su recta final, la Gran Vía matutina presenta el mismo aspecto de siempre. Cierto es que algo menos nutrida de gente por aquello del calor y las vacaciones, pero sigue conservando sus características habituales: ambiente tranquilo, terrazas concurridas y gente paseando o haciendo recados. Eso sí, buscando las zonas amables más que expuestos al sol a cabeza descubierta. Así, los jubilados, en lugar de caminar en fila de a cinco con las manos a la espalda como hacen normalmente, tienen sus acaloradas conversaciones a la sombra de los magnolios y liquidámbares. En las terrazas que prestan servicio, los clientes degustan sus tardíos desayunos o sus precoces aperitivos buscando el lado oscuro, es decir eligiendo para sentarse aquellos rincones en los que prevalece la penumbra sobre la luz brillante y cegadora. Otras terrazas más perezosas aún tienen las mesas y sillas apiladas en medio de la calle, como de costumbre, a la espera de que aumente la clientela. Tampoco se echan de menos las travesías patrulleras de la Policía Local y de la Guardia Civil, que siguen discurriendo por la calle peatonal en sus coches con preocupante frecuencia, como si estuviéramos permanentemente en los niveles más altos de la Alerta Terrorista.




La Gran Vía de Majadahonda esta mañana

Todo sigue igual. Afortunadamente, ni siquiera los días más tórridos del estío pueden cambiar el inquebrantable modelo de ciudad que tanto esfuerzo y sufrimiento les ha costado a nuestros anteriores regidores, especialmente al más reciente de todos ellos, Narciso de Foxá,  que ha hecho de este tema su bandera y de cuyos logros se ha mostrado tan satisfecho y orgulloso.

Los comercios siguen en su mayoría abiertos, colgando de sus escaparates llamativos carteles con las rebajas de temporada, y los que están cerrados mantienen los mismos anuncios crónicos y descoloridos ofreciéndose en alquiler al mejor postor. Pocos son lo que avisan de un cierre temporal por razones de holganza y menos aún los que se hallan en obras porque, pese a lo que pueda pensarse acerca de que es precisamente este periodo de laxitud canicular la mejor época para las reformas. Lo que en cierto modo es comprensible pues cualquiera asocia estos meses a los de mayor laxitud en la vigilancia y menores recursos municipales para ejercerla, por aquello de que la mitad de los funcionarios están de vacaciones y la otra mitad todavía están acordándose de ellas o a la ansiosa espera para disfrutarlas. Pero no es así ya que en esta ciudad da igual a estos efectos que sea verano, invierno, primavera u otoño, pues en materia de vigilancia y sanción por la comisión de fechorías o irregularidades los responsables municipales mantienen la misma atonía y pasividad los 365 días del año en los 360 grados de su epicentro. Y esta cuestión es tan vox populi que ya nadie se preocupa de hacer las cosas a escondidas. E igualmente es bien conocido que, además de tener un modelo de ciudad envidiable, Majadahonda es el reino de la impunidad, por lo que poco han de temer los que se andan con trastadas, ya sean nativos o extraños.

Nada parece cambiar en este municipio tan admirado dentro y fuera de nuestras fronteras. Y eso es un síntoma que me tiene bastante preocupado porque no sé si obedece a que nuestro recientemente nombrado alcalde José Luis Álvarez Ustarroz y su equipo hayan decidido adoptar como guía esa línea de flojera y continuidad –lo cual me decepcionaría- o se trata solo de una tiempo de tregua a que obligan las vacaciones de los ediles, lo cual me decepcionaría igualmente si no lo tuvieran todo perfectamente organizado de antes; porque de otra manera no se entendería que se fueran de vacaciones. A mí, desde luego, no me entra en la cabeza que si a alguien con cierto sentido de la responsabilidad le contratan para un trabajo en el mes de junio piense en irse de veraneo a continuación. Y lo que es peor: que se vaya. Porque, una de dos: o bien ya se sabe de pe a pa toda la tarea a realizar (cosa improbable, tal como están las cosas en este pueblo), o bien todo eso le importa mucho menos que cumplir religiosamente con el descanso estival. Pero, en cualquier caso, vamos a ver ¿no acaban de empezar? ¿En qué empresa, por muy magnánimo y solidario que sea su jefe, un empleado se va de vacaciones nada más hacerse cargo del puesto? Ni siquiera a los funcionarios (seres privilegiados donde los haya en el sector laboral) les conceden días de asueto a cuenta.

Puede que me equivoque y que esta tranquilidad de ahora solo sea el preludio de grandes novedades y hechos gloriosos, e igual que las tormentas están precedidas de periodos de calma, este tiempo de sosiego sea simplemente el anticipo de cambios importantes. Si así fuera, el equipo de Gobierno municipal puede estar tranquilo porque ahora también los periodistas y merodeadores están con el culo lleno de arena y la barriga alimentada con gambas y cervezas, y no hurgando en los asuntos municipales y reventando sorpresas como cuando desvelaron el secreto que tan celosamente tenía guardado el concejal Eduardo González-Camino para el pregón de las Fiestas Patronales. El Alcalde y todos sus concejales pueden estar tranquilos sí, pero sería importante que no se demoren demasiado pues corren el riesgo de que los ciudadanos lleguen a la conclusión de que se trata de los mismos perros con distintos collares.

lunes, 12 de agosto de 2019

Galardones a los alcorques

No siempre ni de todo lo que sucede en nuestra ciudad tienen la culpa los políticos, aunque no por ello se les pueda eximir de la parte de responsabilidad que les corresponde pues en última instancia es a ellos a quienes se les ha otorgado el derecho y las obligaciones inherentes al control de sus respectivas áreas.

En muchos casos son los empleados municipales, generalmente funcionarios cualificados para el desempeño de sus tareas, los que en un alarde de exposición y puesta en práctica de sus brillantes ideas, hacen gala sin ningún tipo de reserva ni pudor de las facultades por las cuales fueron asignados a sus funciones. Bien es cierto que, por suerte o desgracia, ese prurito exhibicionista solo sale a luz en contadas ocasiones y que generalmente atañe a temas menores; sin embargo esa limitada causalidad no impiden ni reducen las repercusiones que en mayor o menor medida producen en el vecindario. Pongamos como ejemplo ilustrativo un caso de rabiosa actualidad.


Recientemente se ha llevado a cabo el arreglo de los alcorques de las dos hileras de falsos plátanos situadas en la parte en que la Gran Vía se ensancha donde antes se unía la calle del Cristo con la plaza de Colón. Estos árboles, que otrora unían sus ramas como lo hacen muchos congéneres en distintos lugares de nuestra geografía formando paseos abovedados en verde -de los que quizás sea arquetipo el paseo del Espolón en la capital burgalesa- ahora lucen independizados sin saber muy bien por qué: si para preservarlos unos de otros de plagas contagiosas o como tributo a la individualidad, virtud y actitud social que hoy está tan en boga. Al utilizar esa referencia no quiero ni mucho menos comparar nuestro recoleto y minimalista paseo con el que antes he citado, de mucha más entidad, historia y abolengo, pero salvando las dimensiones y las distancias que separan a ambos el nuestro no tiene nada que envidiar al otro que no sea la proximidad del río Arlanza. 

Paseo de plátanos en la Gran Vía de Majadahonda


Paseo del Espolón en Burgos

Estos árboles –decía- han tenido a lo largo de su vida distintos tipos de alcorques en función de las modas o tendencias. La última de ellas, que ahora ha sido sustituida, consistía en una mezcla heterogénea de materiales sintéticos fijos imitando cantos rodados de pequeño tamaño: rígidos en la parte externa, y flexibles en la corona que circunda al tronco. Lo cierto es que había sido una solución más estética que duradera, a la vista del desigual estado de conservación que todavía puede apreciarse en algunos elementos que aún se mantienen en otras zonas de la misma calle, ya que si unos todavía se mantienen en condiciones aceptables otros se muestran bastante deteriorados. Hay una buena parte de ellos que han precisado una intervención anterior a base de sustituir la mayor superficie del hueco por un adoquinado de piezas imitando a un suelo antiguo pero manteniendo el núcleo flexible alrededor del árbol. También en estos casos el transcurrir del tiempo y el empuje vital de la naturaleza ha hecho que muchos de ellos se hayan levantado o deformado, lo que viene a decir que este tipo de soluciones no son adecuadas ya que apenas duran unos cuantos años. 

Estado que presentan algunos alcorques ejecutados con materiales sintéticos

Arreglos realizados en años anteriores

No obstante, el nuevo diseño que ahora presentan es un simple adoquinado de piezas de cemento en color amarillento (bastante feo, por cierto) que por su forma prismática dejan en el centro un hueco de forma rectangular adecuado al tamaño de cada pie, que se rellena –y ahí está la brillante idea- de minúsculas piedrecitas sueltas sin ningún tipo de ligamento o protección. De este modo, lo que inicialmente era un plano nivelado de áridos naturales que quedaban enrasados con los adoquines, se convierte a los pocos días en un boquete desigual que escupe piedrecitas a su alrededor dispersándose cada vez más lejos cuales cuerpos celestes en el cosmos tras el Big Bang. Y, por lo visto, ha debido de gustar porque ese mismo modelo ya se está ejecutando en otras zonas de la Gran Vía.


Nueva solución de alcorques llevada a cabo recientemente

Quienes hayan decidido este modelo son merecedores de las más sinceras felicitaciones. Mi reconocimiento está fundado en los aspectos funcionales más que en los puramente estéticos, que pasarían a un segundo plano. Y estas son las razones: en primer lugar, por el hecho de haber tenido en cuenta que en una zona frecuentada por niños, -no hace falta recordar que en su proximidad se encuentra el único parque infantil de esta vía peatonal- y que los pequeños siempre respetan escrupulosamente todo lo que hay a su alrededor por muy delicado que sea, y por supuesto no suelen hurgar en la tierra ni jugar con piedrecitas por mucho que esas tentaciones se les ponga a su alcance; y en segundo, por haber considerado que en un pueblo donde los perros campan a sus anchas y se les permite miccionar y defecar donde les plazca – y no hace falta ser un experto en comportamiento animal para saber que las esquinas, las farolas y los árboles son sus lugares preferidos- colocar piedrecitas sueltas de relleno en los alcorques no solo es una solución higiénica y duradera sino que tampoco presenta ningún peligro para la salud de los niños que jueguen con ellas y no existe ningún razón para pensar que se las pueden llevar a la boca.

Desde aquí propugno la creación de galardones BIU (Brillantes Ideas Urbanas), distinciones que de instaurarse en nuestro municipio servirían para premiar anualmente a las mejores propuestas para las dotaciones y el equipamiento de nuestras calles y espacios exteriores. Y, por supuesto, que mi voto de esta edición sería para la nueva solución de alcorque. Se lo merece.


martes, 6 de agosto de 2019

Sin cambios apreciables

Han transcurrido ya casi dos meses desde la toma de posesión de los nuevos cargos en la Corporación municipal y apenas se notan cambios en el transcurrir cotidiano de Majadahonda. Bien es verdad que es poco tiempo para apreciar diferencias, pero de ahí a que ni siquiera se perciba un cierto aire desigual o pequeños gestos que a uno le hagan pensar en que las cosas serán distintas va mucha diferencia. Pues bien, ni lo uno ni lo otro, ni lo de más allá. Me atrevería a decir que, por lo que veo, todo lo contrario ya que la sensación de que esta va a ser una legislatura de continuidad cada vez me asalta con cierta inquietud y mayor preocupación.

Para empezar han dejado de distribuir el boletín municipal que últimamente llegaba con bastante puntualidad a los hogares o solían estar a disposición de los vecinos en los edificios públicos. Podría pensarse que como estamos en época de vacaciones no tendría mucho sentido publicarla en estos meses. Pero lo cierto es que la vida no se detiene aunque llegue el verano y que en años precedentes se ha llegado a editar números de la revista en los meses de junio e incluso julio. Así que tiene que ser otro el motivo. Tal vez el nuevo equipo de gobierno haya decidido que cuanta menos información, mejor; o quizás simplemente sea un tema circunstancial y los socios del Partido Popular estén forzando a que la bandera española que aparece en la cabecera de la revista tenga unos centímetros más de presencia, a que algunos de los símbolos que antaño acompañaban a las publicaciones oficiales se vuelvan a insertar en lugares bien visibles, o a cualquier asunto de pequeña importancia pero que muestre bien claras las diferencias con los formatos anteriores. Con el tiempo lo veremos… suponiendo, claro está, que vuelva a editarse.

En lo que se refiere a la ciudad y sus aspectos urbanos todo sigue más o menos igual. Algunas obrillas por ciertas zonas, parcheos en el pedregal de la Gran Vía y pare usted de contar. De otros asuntos se tienen vagas noticias de las que la gente se entera de casualidad o por chivatazos, por ejemplo de que el pregón de las fiestas de este año correrá a cargos de personajes majariegos ligados a los bares y restaurantes más antiguos de nuestra localidad (Sol y Aire, Bar Colón, Bar Niza y la Churrería de la calle Tizona), desvelando el secreto celosamente guardado por el Concejal de Deportes y Fiestas, Eduardo González-Camino.

Este hecho aparente intrascendente dice mucho, sin embargo, del creciente interés que los dirigentes de Majadahonda han demostrado por las Artes, la Cultura y las Ciencias, cediendo a importantes representantes de esos campos el honor de redactar y leer el pregón festivo. Recordemos los agraciados en pasadas ediciones: en 2016, el ex-jugador de fútbol Abelardo Martínez, presidente de la Fundación Atlético de Madrid; en 2017, las jugadores del equipo femenino de hockey-hielo S.A.D. Majadahonda, que se hicieron con los campeonatos de Liga y Copa esa misma temporada; en 2018, el equipo de fútbol masculino Rayo Majadahonda que consiguió el ascenso a Segunda División para la siguiente competición. Que conste, antes de seguir, mi admiración hacia esos jóvenes que nos dan una lección de entrega y pundonor alcanzando metas de difícil logro, teniendo en cuenta el escaso apoyo que reciben de las instituciones y la penuria y el lamentable estado de la mayoría de instalaciones deportivas de nuestro pueblo. Para ellos mi aplauso y mis respetos. Pero a lo que me refiero es que hay otras facetas además del deporte y sus conquistas que también deberían ser reconocidas por el Ayuntamiento.

Como decía, en esa línea ascendente de nivel, este septiembre escucharemos desde el balcón de la Casa Consistorial a los taberneros, que bien se lo tienen merecido. No en vano llevan lustros sirviendo refrigerios, aperitivos, menús y churros a varias generaciones de majariegos. Y no en vano contribuyen a sostener una de las mayores atracciones de nuestras fiestas: el Concurso de Tapas, que este septiembre cumplirá su novena edición. Al paso que vamos, el sector de la hostelería desbancará en breve al hasta ahora auténtico Rey de Majadahonda.

Me pregunto si este reconocimiento oficial no supondrá un nuevo traspié para que se persiga el cumplimiento la Ordenanza reguladora de las terrazas accesorias a establecimientos de hostelería y restauración, iniciativa que nunca ha podido llevarse a efecto por desidia o negligencia de los propios responsables municipales y que ya ha convertido a nuestras calles en el imperio de las mesas y sillas semovientes, que invaden y se expanden por el suelo público sin ningún tipo de control de tal manera que hacen de algunas zonas de nuestra ciudad un territorio impracticable. Ya hemos tratado sobre el mismo tema en varias entradas de este blog (21 y 25 de abril de 2019) y tendremos que seguir haciéndolo mientras continúe la misma pasividad de quienes tienen la obligación de tomar cartas en el asunto.

En la línea continuísta de la marcada por Narciso de Foxá en su etapa al frente de nuestro Ayuntamiento, no parece que a nuestro nuevo Alcalde eso le preocupe demasiado. Lo digo por lo que veo. Y lo que veo es que no solo no se pone coto a las ocupaciones que prohíbe la ordenanza sino que éstas siguen avanzando inexorablemente sin que nadie tenga idea de hasta dónde pueden llegar. Para muestra, unos botones.


Exceso de la ocupación autorizada en terrazas de la Gran Vía

Ocupación total de la franja central en el bulevar Cervantes

Ocupación ilegal en la calle Santa Lucía

Ocupación ilegal en la calle  Luna


jueves, 25 de julio de 2019

Empezar con mal pie

Dicen que los gitanos no quieren buenos principios para sus hijos. Supongo que cuando hablan de eso se refieren a sus comienzos, es decir, a sus primeros pasos por la vida y  no a las reglas o normas que orientan las acciones de los seres humanos y que modelan las facultades espirituales racionales en la búsqueda de la felicidad a través del respeto y la convivencia con sus semejantes. En eso los gitanos, como cualquier otra raza o cultura, son igual a los demás. Aunque vete tú a saber; porque si tenemos en cuenta lo que piensan algunos respetables ciudadanos al respecto nos echaríamos las manos a la cabeza. No hay más que recordar los comentarios de nuestro anterior alcalde Narciso de Foxá hace unos meses, al ser interpelado sobre el aumento de los delitos por robo en nuestro pueblo. Venía a decir que el índice de criminalidad en la localidad había aumentado porque las cifras suben debido a que “hay cuatro gitanos robando cosas" en un centro comercial del municipio. Eso sí que es un desplante torero y no los que hace el diestro José Tomás en sus tardes de lidia.

Volviendo a lo que decíamos al principio, o sea, a eso de los malos principios, y si todo lo que comentaba puede considerarse correcto y se ajusta a la verdad, nuestro nuevo alcalde José Luis Álvarez Ustarroz de ser gitano (que no creo que lo sea) sería un hijo ideal. Porque, la verdad sea dicha, sus comienzos en el cargo no pueden ser peores.

Según se ha hecho público en varios medios informativos el Partido Popular llegó a un acuerdo con Vox antes de la investidura para (según dicen sus portavoces) establecer un pacto que garantice la gobernabilidad del municipio. Mala elección desde mi punto de vista. Primero, porque cualquier acercamiento a la extrema derecha no pude ser visto sino como cierta sensación de debilidad o de falta de seguridad en su propia capacidad de gestión y, cuando menos, como una concesión inaudita de un partido político que ha escogido la vía democrática para el desarrollo de sus planteamientos hacia otro que propugna todo lo contrario. Segundo, porque cualquier pacto con un grupo intransigente, con mentalidad e ideologías extremistas no puede menos que augurar pésimas consecuencias que no tardarán en ir aflorando. Tercero, porque como ya se ha visto en el cambio de cromos, el partido verde (que, aunque parezca por el color elegido, no tiene nada de ecologista) no se ha conformado con una participación secundaria en las tareas de gobierno, sino que se ha llevado de un plumazo las áreas de Familia, Juventud y Nuevas Tecnologías.

Probablemente el Partido Popular haya estimado que ceder esas concejalías a sus socios no tiene demasiada importancia por tratarse de áreas de escasa repercusión en los verdaderos negocios que se cuecen en un municipio (concesiones administrativas, adjudicaciones, pelotazos urbanísticos, etc.), lo que demuestra una falta de miras realmente preocupante. Porque esas parcelas consideradas “menores” son precisamente sobre las que se pueden ejercer una influencia muy perjudicial en temas tan importantes como son la orientación de niños y jóvenes y el modo de comunicarse, y por lo tanto deberían haberse blindado a la intervención de partidarios de tendencias retrógradas y extremistas como lamentablemente ha sucedido.

La nueva Corporación municipal, tras la toma de posesión de sus cargos el pasado 15 de junio

Cualquier ciudadano medianamente sensato valora el resultado de las elecciones municipales del 26 de mayo como un escenario inesperadamente favorable para los populares, quienes aun habiendo sido protagonistas de una pobrísima gestión en la pasada legislatura, solo perdieron un concejal de los once que tenían, y en cambio consiguieron erradicar de la Corporación a los grupos municipales de la izquierda (Somos Majadahonda e Izquierda Unida)  y a los Centristas de Mercedes Pedreira, que eran sin lugar a dudas los elementos más molestos para los populares por su incidencia y perseverancia en asuntos muy discutibles, siendo en muchos casos el único contrapunto a la melodía monocorde de las tesis conservadoras. De este modo, y aun cuando la alternativa cada vez más confusa que representa Ciudadanos y la meliflua tibieza en que se ha convertido el PSOE hubieran obtenido dos concejales más de los que contaban cada uno, la perspectiva de un gobierno en solitario se percibía como una opción perfectamente viable sin necesidad de buscar el apoyo por compromiso con un socio incómodo.

Espero y deseo que lo que yo veo como un grave error de estrategia no llegue a convertirse en una pesada losa para el Sr. Álvarez Ustarroz que lo sepulte políticamente, pero mucho me temo que gobernar un navío con ese lastre no será una tarea menos difícil que haber elegido navegar en solitario. Quizás para algunos vecinos de raza gitana esos inicios no hagan más que aumentar sus expectativas sobre un halagüeño futuro para nuestro alcalde. Pero para la mayoría de los ciudadanos de este pueblo, entre la que yo me encuentro, esos comienzos no tienen ni pie ni cabeza.

lunes, 15 de julio de 2019

Premios a los no participantes

El pasado 21 de junio por la tarde tuvo lugar en el Polideportivo nº 6 ‘Cerro de la Mina’ la clausura de los Campeonatos Escolares 2018-2109 y la entrega de trofeos a los equipos más destacados en las disciplinas de Fútbol Sala, Fútbol 7, Baloncesto, Voleibol y Voley-Playa. Asistí al acto porque mis hijos juegan en esos campeonatos, aunque lamentablemente nunca consiguen meterse en los equipos ganadores no sé muy bien si porque tienen mala suerte o porque los organizadores huyen de ellos a la hora de formarlos, conociendo por el seguimiento que hacen año tras año que mis retoños no tienen madera de campeones.

Eso para mí son detalles sin importancia porque lo que verdaderamente tiene valor no es jugar sabiendo que puedes ganar, sino hacerlo con el convencimiento de que la mayoría de las veces -si no todas- será el otro equipo el que se lleve la victoria. ¡Eso sí que tiene mérito!




Clausura de las Campeonatos Municipales 2019  en el Polideportivo nº 6 de Majadahonda 

Me llamó la atención la cantidad de gente que había en las gradas y alrededores. Según un noticiero local, el aforo sumaba unas 2.000 personas contando con los galardonados. Ese es un número de espectadores bastante grande que raramente reúne un mismo acto municipal que no sean los conciertos de las fiestas patronales. Igualmente grande me parece a mí el número total de equipos (129, de los cuales 78 son escolares y 51 populares) y de jugadores (1.245: 939 escolares y 306 populares) que según leo en la misma noticia recibieron distinciones, y que de ser así puede dar una idea de las miríadas de personas que practican deporte en nuestra ciudad. Una importante población que, sin embargo, no disfruta de las mejores condiciones para hacerlo ya que por desgracia las instalaciones deportivas de Majadahonda son más bien justitas y presentan un estado por lo general bastante lamentable. Eso debemos de agradecérselo a nuestros representantes políticos en el Ayuntamiento y más concretamente al equipo de gobierno municipal que, pese a presumir de tener las cuentas saneadas con más de cincuenta millones de euros de superávit, son incapaces de realizar las inversiones necesarias para hacer que los majariegos puedan practicar sus deportes preferidos a gusto y desahogadamente, sin necesidad de quedar fuera de los cupos a que obligan las escasa infraestructuras disponibles o de tener que hacerlo amontonados cuando tiene la fortuna de quedar dentro del corte.

Eso sí, a la hora de salir en la foto bien que se apuntan como si el mérito fuera suyo. Ese día, sin ir más lejos, asistieron al acto no solo el nuevo alcalde, José Luis Álvarez Ustarroz, en lo que constituiría su primer acto oficial como edil máximo, sino también el nuevo concejal de Deportes, Eduardo González, los tenientes de alcalde Ángel Alonso y María José Montón, y las concejalas Nuria Wilde, Silvia Saavedra, Marina Pont y Vanesa Bravo. Todo un elenco de representantes municipales que deberían tomar nota de la necesidad de poner al día las instalaciones municipales mejorando su estado y aumentando el número y la diversidad de ellas.

Representantes de la nueva Corporación durante la entrega de trofeos

Otra cosa que me llamó la atención fue comprobar la ausencia del concejal de Deportes saliente, Manuel Elvira, que en años anteriores no había faltado a la cita, extrañándome que no estuviera él como responsable de la gestión de ese área durante el curso que ahora terminaba y también, por ende, como responsable de los logros que en ese acto se festejaban. Desconozco los causan que motivaron el que no estuviera presente, pero no dejó de parecerme raro que fueran nuevos concejales que no han tenido nada que ver con la gestión deportiva ni con sus éxitos o fracasos los que ocuparan los puestos de honor en la pista al mismo nivel que los galardonados o se acercaran al estrado a repartir premios. Y es que, como suele suceder a menudo en todo proyecto, empresa o institución que se precie, las medallas se reparten también entre los no participantes.

miércoles, 10 de julio de 2019

Estertores premortem

Como la inusitada mejoría que suele aparecer en los moribundos antes de expirar, la actividad frenética que nuestro alcalde en funciones ha realizado antes de dejar su cargo y que los medios se han encargado de recoger en sus ediciones no eran otra cosa que los últimos impulsos de una muerte anunciada. Nos referimos, evidentemente, a su fin político y no al otro, del que no tenemos ninguna información que pueda suponerle en riesgo de desaparición, cosa que tampoco deseamos de ninguna de las maneras sino todo lo contrario: que viva mucho, pero alejado del manejo municipal.

Según leo en la prensa local, en las últimas semanas de su mandato, Narciso de Foxá ha llevado a cabo varios actos públicos o administrativos entre los que destacan inauguraciones, inicio de grandes obras y promoción de acuerdos internacionales de gran calado. Es como si le hubiera entrado de repente la angustia de reconocer el escaso bagaje de esta legislatura y la necesidad de rellenar algo el enorme vacío que ha dejado, con la vista puesta posiblemente en que esos actos honren su nombre para la posteridad.



Inauguración del Parque Blas de Lezo en Majadahonda

Dentro del primer grupo ha de mencionarse la apertura del Parque Blas de Lezo dentro de una urbanización de lujo creada no hace muchos años en el paraje denominado Rozamartín. La elección de su nombre ya ha sido objeto de comentarios en otro artículo de este blog y por ello no vamos a extendernos demasiado en éste para evitar ser redundantes. Solo haremos hincapié en lo mucho que le gustaba el teatro a nuestro anterior alcalde. Y no por lo bien que representaba su papel en la farándula municipal -en lo que indudablemente era bueno-, o por haberme encontrado con él en alguna de las numerosas obras programadas en la Casa de Cultura a lo largo su mandato –que se podrían contar con los dedos de la mano de un perezoso-, sino por la parafernalia que ha rodeado a ese evento, en el que se ha acompañado de personajes ataviados con trajes de la época del bravo e ilustre almirante. Lo que no entiendo muy bien es que si el señor de Foxá es partidario de adornar los actos municipales con ambientación ad hoc, no haya colocado hace tiempo en la puerta de la Casa Consistorial a un par de filibusteros o de majas goyescas o de tipos por el estilo, pues tales figuras encajarían perfectamente con la imagen que los majariegos tienen de lo que es la gestión municipal de este pueblo en lo que se refiere a su manera de hacer, bastante lenta, obsoleta y periclitada. Algo parecido al muñeco que baja las escaleras del Ayuntamiento de Ribadeo,  aunque en ese caso tenga otro significado.


Estatua del Marqués Antonio Raimundo Ibáñez Gastón de Isaba y Llano Valdés
en  las escaleras del Ayuntamiento de Ribadeo (Lugo)

En el ámbito de las grandes obras emprendidas tenemos que hablar de los parques porque prácticamente son las únicas actuaciones de relevancia que se llevan a cabo, lo que no sabe muy bien si se debe a una fijación enfermiza o a utilizar un recurso barato para hacer publicidad. En la actualidad se están ejecutando obras de reforma en tres parques urbanos: Delta y Granja del Conde, situados en la zona oeste y la ampliación de la rosaleda Víctimas del Terrorismo, junto a la Avenida de España. Los trabajos consisten en actuaciones para recuperarlos del abandono y descuido a que están sometidos a base de nuevas asignaciones económicas que, probablemente y si no cambia la política en la conservación de estos espacios, más que inversiones son despilfarros puesto que dentro de pocos años volverán a ser eriales. Por supuesto que cuando digo grandes obras estoy utilizando un eufemismo, porque nadie puede calificar con ese término trabajos que consisten básicamente en remover tierras, plantar unos cuantos árboles y arbustos, sembrar un poco de césped, y colocar varias farolas y papeleras. Y, cómo no, reservar una importante superficie para que los perros se ejerciten, ¡faltaría más!

Y para terminar hemos de reseñar un acontecimiento no muy frecuente  pero que tiene un gran repercusión mediática internacional, como es el estrechamiento de lazos de Majadahonda con otra ciudades del mundo. Nuestro pueblo ya está hermanado desde hace décadas con dos localidades europeas: Clamart, municipio francés en el sudoeste de la región Isla de Francia, y FerencVaros, que en realidad es el distrito IX de la capital húngara. Yo no sé muy bien en qué consiste eso del hermanamiento aparte de ser una excusa para poner nombres a los parques (así se llaman dos de nuestro municipio), hacer intercambios de estudiantes, o programar excursiones en autobús para los colegios que se quieran apuntar a esos fastos. Pero, por lo visto, firmar acuerdos de colaboración debe ser algo importante porque nuestro alcalde saliente no ha resistido la tentación de emular a algunos de sus antecesores y pasar a la Historia como el regidor que lanzó a Majadahonda a la órbita mundial. Y para tal motivo ha elegido a una ciudad que está igualmente entre las más destacadas de la élite internacional: Bata, en la parte continental de Guinea Ecuatorial. El acuerdo se centra en el ámbito socio-sanitario y en él ha participado el Hospital Puerta de Hierro. Esta iniciativa se aprobó en el último pleno de abril y persigue como objetivo establecer vínculos entre ambas ciudades y proceder al intercambio de programas ecológicos, ambientales, de atención social, turismo o de servicios sanitarios entre otros.


Narciso de Foxá con autoridades guineanas, tras la firma del acuerdo de colaboración

No es que esté en contra sobre este concierto; todo lo contrario: lo aplaudo y me enorgullece que nuestra ciudad colabore en esos campos sociales y asistenciales con otra de la antigua colonia española, máxime cuando esta iniciativa ha estado impulsada por Luis Villanueva lo que inspira gran confianza. Pero, digo yo que nuestro alcalde podría haber elegido otro punto más próximo y más relevante como broche para su epitafio político. No obstante, hay que agradecer a Narciso de Foxá ese arreón al final de su mandato, sobre todo pensando en que ni su cuerpo ni su mente están habituados a esos trotes. Aunque, como decía al principio, solo sean los últimos estertores.