miércoles, 30 de octubre de 2019

...satinado

El análisis del boletín municipal iniciado en la entrega anterior quedó a medias porque me detuve quizás demasiado tiempo en la carátula y se me acabó el tiempo para comentar nada de lo que lleva dentro, así que para evitar que ocurra lo mismo me pongo a ello sin más dilación.

En líneas generales la estructura de la revista viene a ser más o menos igual que las de la legislatura anterior, manteniendo el reparto de contenidos y siguiendo las mismas pautas; de modo que no podemos decir que haya muchas variaciones si exceptuamos la reducción de páginas reservadas a las formaciones políticas que tienen representación en el Ayuntamiento. Como todos sabemos, en la actualidad solo son cuatro partidos (PP, Ciudadanos, PSOE y Vox) los que han conseguido su objetivo –aunque con distinta suerte- y tres (Somos Majadahonda, Centristas e IU) han quedado relegados, aunque solo sea de momento, al ostracismo institucional. Por ese motivo las páginas destinadas a la portavocía de las distintas tendencias han sufrido rebajas. Yo opino que esta circunstancia debería haber servido para repartir proporcionalmente el espacio vacante entre los que han resistido como jabatos y el que se ha colado de nuevas, pues bastante mérito tienen. Sin embargo, entiendo que dividir un número impar (de páginas) entre un número par y superior (de partidos) no es tarea al alcance de cualquiera; no obstante, en aras de la generosidad,  más fácil hubiera sido retraer una hoja sobrante o mal utilizada del resto, para hacer un dotación alícuota con el fin de aumentar al doble el espacio donde los grupos que forman el Consistorio puedan expresar sus opiniones y proclamas.

Por el contrario, ese remanente de disponibilidad se dedica a engrosar las cuantías destinadas a los temas estrella que ocupan la portada del mes, que en este caso (recordemos que estamos hablando del número 46, que corresponde a este mes de octubre) son los siguientes: Monte del Pilar, 4 páginas; Fiestas Patronales, 7 páginas con 42 fotografías de buen tamaño y escaso texto en los que aparecen profusamente nuestro alcalde y el concejal de turno, con tres apariciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma durante las actos del pregón; las primeras obras en los colegios (1 página); y los talleres y actividades municipales que se reparten en varias carillas intercaladas con otros asuntos. Además, contiene: tres páginas destinadas a deportistas majariegos destacados y clubs deportivos locales; dos, a la nueva señalización urbana instalada recientemente; una, a un panadero emprendedor; y las otras restantes repartidas para tratar temas de actualidad y de la vida social del pueblo, una vez quitadas las que se reservan al sumario (envés de la portada), saludo y presentación del regidor (la siguiente), teléfonos y direcciones de interés (haz de la contraportada) y asuntos tratados en Plenos y Juntas de Gobierno (las dos precedentes a la anterior). Y, en consonancia con una fecha tan señalada, el tema de la contraportada se destina a proclamar el acto de homenaje a la bandera española del día 12, con letras bien grandes y con una imagen de nuestra enseña igualmente enorme a tono con la bandera que ondea permanentemente en el Parque de Colón, que es como viene siendo costumbre el lugar de la convocatoria.


Contraportada del boletín municipal nº 46  de octubre de 2019


Y eso es todo lo que dan de sí las 40 páginas de este ejemplar. O sea, más de lo mismo. Pocos cambios, en fin, que nos puedan arrojar información sobre el objetivo de nuestras pesquisas. Muy poco brillo sobre el papel satinado.

No obstante, me gustaría destacar dos de las noticias que merecen la atención de los editores y que para mí son muy significativas. Una de ellas es la ya citada mención al comienzo de las inversiones y reformas en los colegios públicos que abarca una página entera (la 26) y en la que se inserta con texto resaltado que “el Ayuntamiento ha destinado más de 40.000 euros a las obras en los aseos del Federico García Lorca”. Lo primero que me sorprende es que una cifra tan ridícula y única merezca siquiera señalarse porque vergüenza debía darles reseñar ese montante en comparación con el Presupuesto municipal, y más teniendo en cuenta el estado en que se encuentran los centros educativos en general. A pesar de ello, bienvenida sea esa iniciativa, a todas luces corta e insuficiente, si los niños al menos pueden hacer sus necesidades en un entorno agradable y modernizado. Aunque los ciudadanos se queden en ascuas por saber cómo han quedado las obras ya que en las tres fotografías que se acompañan se pueden reconocer claramente las caras del alcalde y dos concejales pero de los aseos solo se ve un escorzo incompleto y en el fondo.


Noticia de la página 26


La otra cuestión que destaco por su pobreza es la Programación Cultural de mes que aparece en la página 30, y  que se reduce a dos exposiciones de pintura de dos artistas privados y a dos obras de teatro para niños. ¿Hay quien dé menos? ¿No es para sentir bochorno? Me pregunto si esto justifica la existencia de una concejalía expresa y el gasto que representa para las arcas municipales tener abierta una Casa de Cultura con tal grado de afasia y pasividad.


Contenido de la página 30


Estos sí que son datos preocupantes que vienen a confirmar lo que nos temíamos: que en el aspecto cultural y en el de las inversiones nuestro pueblo sigue bajo mínimos. Y una clara y desesperante evidencia de que cada vez vamos a peor.



domingo, 27 de octubre de 2019

Cambios sobre el papel...

Tengo verdadero interés en conocer las intenciones del nuevo Gobierno municipal y despejar por fin las dudas que siempre le quedan a uno cuando un partido político se mantiene al frente del mismo –este es nuestro caso- y promete cambios que casi nunca llegan a materializarse. Bien es cierto que esta vez, sin embargo, se trata de una situación caso diferente, porque la renovación de los dirigentes del mismo tanto a nivel nacional, como en el ámbito de regional y en el local, ha sido drástica y significativa. No obstante y muy a pesar mío no encuentro hasta la fecha datos que puedan confirmar que realmente se ha puesto la vista en nuevos derroteros, o simplemente se va a adoptar la cómoda posición del continuismo siguiendo el mismo rumbo apático e improductivo  de las anteriores legislaturas. Y tampoco –he de confesarlo- aplacar esa curiosidad que tengo por conocer si el grado de influencia que sus nuevos socios (los tres ediles del partido ultraderechista) ejercen en sus propuestas y decisiones es relevante o simplemente testimonial, y solo facilitan con su apoyo poner en marcha sus proyectos sin demasiadas trabas.

Todavía es pronto para poder hacer una valoración justa y con fundamento. Y lo es más que por el tiempo transcurrido desde que juraron sus cargos por el alcance de las promesas que nuestro actual Alcalde incluyó en su programa electoral. Así que habrá que tener un poco más de paciencia y esperar expectantes sin erosionar el voto de confianza prestado ni restarle credibilidad. Claro que, como se descuide, nos dan las uvas y seguimos en el mismo estado de incertidumbre y con la boca abierta de puro embobe. Y puesto que no hay otros rastros donde buscar esos brotes verdes y esos cambios que propugnaba José Luis Álvarez Ustarroz, dirijo mi atención hacia la revista municipal por si puede dar algunas pistas al respecto.

El boletín mensual es una ventana abierta del acontecer municipal, una especie de tarjeta de visita que llega a muchos hogares y está a disposición de los ciudadanos en cualquier centro oficial de nuestra localidad. Y aunque solo es papel, suele aportar datos de la vida de nuestro pueblo y facilitar información que de otro modo sería más trabajosa obtener. Esta revista ya fue objeto de comentarios en una entrada precedente  en la que hacíamos un breve análisis de su función, de su contenido y de algunos cambios que se habían producido en su presentación coincidiendo con el homenaje a la bandera del año pasado. Por eso, con motivo de la cita con esta patriótica fecha y habiendo transcurrido ya varios meses desde que esta publicación presenta un lavado de cara y por tanto nos permite imaginar que el nuevo formato de su portada se ha consolidado, entramos en harina.



Portada del boletín nº 46  de octubre de 2019

El ejemplar del mes de octubre, último editado y que lleva el número 46 y que también puede leerse en su formato digital a través de la página web del Ayuntamiento, es el tercero que cumple la nueva maquetación, lo que hace suponer -como decimos- que ya ha superado un periodo de prueba y puede considerarse definitivo (al menos hasta que se produzcan nuevas variaciones), de ahí nuestro atrevimiento a emitir nuestros comentarios una vez pasado este plazo de cautela.

Lo primero que salta a la vista es que, aun resultando familiar y muy parecida a las anteriores, se han suavizado los colores del texto pasando del azul fuerte institucional (el mismo que mantiene el escudo) a uno mucho menos agresivo, y muy parejo si no igual al que tienen las siglas actuales de Partido Popular –ignoro si tiene alguna otra intencionalidad o es solo casualidad- lo que viene a contribuir a rebajar la tensión entre las fotografías y los títulos, resaltando la información gráfica respecto de la escrita que queda mucho más diluida y afinada.

Otro punto que resta tensión es la reducción de la franja roja y gualda que cruzaba de lado a lado bajo la cabecera y que representaba un sesgo llamativo y un tanto chocante dentro un conjunto cromático más o menos equilibrado, por mucho que constituyera un homenaje a nuestra bandera. Tengo que decir que guardaba mis sospechas de que, ahora que Vox ha llegado a formar parte de la Corporación y a pactar con los Populares para hacer viable el gobierno de la ciudad, algún signo habría de notarse  en ese sentido, y qué menos que en uno de los símbolos más importantes de su línea programática. Hete aquí que, con toda sorpresa, esa franja de dos colores alternados no solo no ha crecido en tamaño e intensidad sino que se ha reducido considerablemente en longitud y altura, ocupando ahora una línea de 3,5 cm. (de los 19,3 totales, quitando márgenes) y poco más de 3 mm. de alto, justo debajo del escudo y el subtitulo que lo subraya que, curiosamente, también han disminuido. Eso sí, bien arriba y a la derecha y no en otro lado, para que no quepa ninguna duda.


Cambios en la cabecera del boletín municipal de Majadahonda


Continuando con la descripción geométrica de la portada apuntaré que en esa nueva cara menos estridente y un poco más amena que presenta la revista, el motivo central que antes era único y llenaba todo el espacio bajo la cabecera ahora ocupa solo tres cuartas partes de la altura que deja libre ésta, exactamente 18,5 cm., y que el resto se cubre con tres temas de menor interés repartidos a espacios iguales. Asimismo, se introduce la novedad de que el asunto principal se muestra en varias imágenes –no en una sola, como antes- que dotan de un cierto dinamismo al tema, si bien parece que todavía no han dado con el estilo definitivo ya que si en el número que estamos comentando ese encaje se engrana con mucha más seriedad a base de rectángulos ajustados, en las anteriores se resolvió con varias elipses solapadas y algunos círculos de color intercalados formando un confeti que recordaba a una guirnalda de fiesta infantil.

Comentar el aspecto exterior la revista puede estar más o menos bien, pero no debemos olvidar que donde más interesa indagar es si realmente se han producido cambios en su contenido. Y el caso es que con tanto entretenerme en lo superfluo y aparente, me he quedado sin espacio ni tiempo para esa tarea, así que deberá quedar postergada para otra ocasión.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Imágenes rescatadas del olvido

Desde el 12 de septiembre hasta el 5 de octubre ha estado expuesta en la Casa de la Cultura la exposición Memoria Gráfica de Majadahonda, que esta vez cumple la segunda edición tras la que tuvo lugar el año pasado por esas mismas fechas coincidiendo con la Fiestas Patronales. La muestra  responde a un proyecto promovido por la Asociación de Vecinos para rescatar un poco de la historia de esta ciudad, y presenta un centenar de fotografías antiguas de los habitantes, usos, costumbres y celebraciones de esta ciudad en el segundo tercio del siglo XX.


Cartel de la exposición 'Memoria Gráfica de Majadahonda'

El propósito de este trabajo, según explica la asociación en su portal electrónico, este trabajo es “recuperar y recordar cómo era Majadahonda hace más de cinco décadas, y hacerlo gracias a la aportación de fotografías por nuestros vecinos, esas que tenemos en los álbumes familiares y en cajas de fotografías olvidadas”. Una tarea que puede parecer fácil pero que no lo es aunque cuente con la colaboración desinteresada de los vecinos que han facilitado la mayor parte de las imágenes que cuelgan enmarcadas en las paredes de la sala. La mayoría en blanco y negro, muchas de ellas desgastadas por el paso del tiempo, y algunas desenfocadas o con enfoque descuadrado; pero todas y cada una de ellas constituyen un pedazo de nuestra historia rescatado por los majariegos de las cajas de galletas o álbumes desvencijados que se guardan arrinconados entre montones de recuerdos y cachivaches.

Lo lógico y natural es que este tipo de iniciativas nazcan y sean puestas en práctica por las instancias municipales, pero desgraciadamente en nuestro pueblo los representantes políticos que se han encargado de su gobierno durante los últimos años ha dado muestra de un desinterés mayúsculo en estos temas, ya que no solo no se les ha ocurrido fomentar este tipo de recopilaciones sino que ni siquiera se han preocupado de crear y mantener un archivo documental en condiciones que esté a disposición de los ciudadanos. En este sentido, nada parecía presagiar que nuestro anterior alcalde Narciso de Foxá demostrase la más mínima inquietud por estos asuntos teniendo en cuenta que una de las pocas publicaciones que se llegaron a editar por nuestro Ayuntamiento de esta naturaleza, (‘Imágenes de Majadahonda’ de Manuel Gesteiro y Julio Valverde) se hizo en 1999 cuando él ocupaba el cargo de Concejal de Desarrollo Económico, Social y Empleo.

Ya hemos hablado en varias ocasiones del furor destructivo que impele a los sucesivos equipos de gobierno municipal procediendo a la demolición de edificios históricos o a dejar que se pudran piezas simbólicas de nuestro pasado, por no decir la desidia general que permite la desaparición total de las construcciones levantadas por la Dirección General de Regiones Devastadas que formaban la impronta característica de nuestra ciudad. Da la sensación que lo que no lograron las tropas francesas e inglesas en su enfrentamiento del 11 de agosto de 1812 durante la Guerra de la Independencia o las batallas que se libraron en el frente de Madrid durante nuestra guerra civil del siglo pasado, que casi borran del mapa esta población, lo va a conseguir el propio Consistorio con su política de renegar de nuestro pasado en favor del modelo de ciudad que tanto pregona. Parece como si la población moderna y desarrollada que es hoy sintiera vergüenza de su pasado rural de humildes campesinos. Sin embargo, fueron aquellos esforzados labriegos y pastores los que han forjado su historia a base de reconstruirla una y otra vez dando de huevo forma a sus escombros. Y fueron ellos y los que fueron estableciéndose aquí por parentesco, destino o preferencia los que han mantenido su nombre vivo y sus casas en pie.

Por eso esta exposición adquiere un valor multiplicado y ejemplar pues no se trata solo de mostrar imágenes del pasado más o menos reciente sino de reivindicar el sentimiento de pertenencia a un pueblo y rescatar su historia ante la abulia de las instituciones. Un modo de denunciar también el desprecio de los dirigentes municipales por esas cuestiones. Un modo silencioso pero elocuente de denunciar que los que manejan los designios de nuestro Ayuntamiento están muy alejados del sentir popular en algunas cosas. O, dicho de otra manera, que los dirigentes políticos de este pueblo no están  a la altura de los ciudadanos a quienes representan.  

Desde esta página quiero expresar mi reconocimiento a la Asociación de Vecinos y dar las gracias cuantos han contribuido para que esta compilación haya podido ser mostrada. Y les animo a seguir construyendo un archivo no solo de fotografías antiguas sino de locuciones grabadas o entrevistas filmadas de nuestros mayores ya que ellos tienen muchas historias que contar   que tarde o temprano quedarán olvidadas si no dan su testimonio.

Quienes no hayan tenido la oportunidad de acercarse a ver la exposición y sin embargo sientan curiosidad por ver esas imágenes, pueden hacerlo a través de una herramienta visual que la asociación vecinal dispone en su blog, con la cual puede realizarse una visita virtual de la primera edición, que es francamente interesante.


Fotografías de la visita virtual a  exposición (AVMajadahonda)


viernes, 27 de septiembre de 2019

Vuelta a la normalidad

Se acabaron las fiestas y Majadahonda recupera poco a poco la normalidad. Quedan aún algunos muestras que delatan las recientes celebraciones, como las guirnaldas apagadas que penden colgadas en la Gran Vía a la espera de que se retiren, carteles medio despegados que anunciaban los toros o el mercadillo, maderos acopiados junto a algunos postes de las talanqueras en proceso de desmontaje y vallas desperdigadas por  aquí y por allá; pero la verdad es que todos los signos que recuerdan a los recientes festejos están desapareciendo.

Este año las Fiestas Patronales han pasado sin pena ni gloria. O, mejor dicho: con más pena que gloria. Cierto es que la lluvia ha tenido buena parte de culpa por su protagonismo, llegando al punto de ser la causa de que la marcha de la bicicleta y otros actos tuvieran que ser desconvocados, y de apagar un tanto el ánimo festivalero. Pero nuestro pueblo ya está acostumbrado a que el ambiente otoñal acompañe por estas fechas y eso no ha de ser motivo de excusa para achacar a los agentes meteorológicos el éxito o fracaso de estos acontecimientos, o escudarse en ellos para eludir la responsabilidad -a quien corresponda- de que en el sentir popular esta edición haya estado muy lejos de las expectativas.

En mi opinión, este año se ha notado como nunca la merma presupuestaria tanto en la propia programación como en la divulgación de la misma, que ha brillado por su ausencia: ni un miserable pasquín se ha distribuido entre los ciudadanos, cosa tan inusual como inconcebible porque, al fin y al cabo las fiestas, están hechas para que el vecindario disfrute. Este secretismo ha sido puesto de relieve por el Colectivo de Prensa y Medios Locales de Majadahonda (CPM) que, a través de su presidente, ha criticado en un duro ataque la decisión de las autoridades municipales de suspender la  publicidad institucional de las fiestas en de los medios de comunicación locales.

Yo, particularmente, no soy muy juerguista y las fiestas patronales las vivo con bastante paciencia y más bien poco gozo, de modo que no participo intensamente en ellas y, en consecuencia, no me afectan mucho sus avatares. Sin embargo me voy a detener en comentar dos de los eventos a los que sí he asistido.



Uno de ellos ha sido el Mercadillo del Imperio Romano. Tenía verdadero interés en comprobar si ese zoco estaba en consonancia con su pomposo nombre o si se cumplirían las suposiciones que mantenía sobre la uniformidad de estos montajes, bajo la tesis de que suelen ser iguales aunque se les den títulos diferentes. Efectivamente, y tal como me imaginaba, tras pasear de un extremo al otro -varias veces, por eso de que con tanta gente te puedas perder algo- pude comprobar que da lo mismo que sea Medieval, que del Imperio Romano, que de la Revolución Francesa porque el aspecto de los puestos es similar en uno u otro. Y con los mercaderes pasa poco más o menos igual, como iguales son sus túnicas y mantos que en lo único que se diferencian es dónde se colocan el broche y hacia qué lado cargan los pliegues. Y con lo desapacible que este año ha sido el tiempo, el modelo de camiseta térmica o de polainas de pata larga que llevaban debajo.

Hay dos aspectos más que quisiera señalar como extemporáneos y que los organizadores deberían de cuidar: las exposiciones temporales y los puestos de restauración. Respecto de las citadas en primer lugar diré que entre los tenderetes había dos zonas reservadas: una de ellas, a explicar cómo eran armas de defensa y asedio con paneles explicativos y pequeñas maquetas; y la otra, con tres modelos de coronas hechas con hierro envejecido con las que se premiaban las acciones bélicas según hubieran ocurrido en tierra, mar o aire, entendiendo este último elemento como el medio por donde discurre la escalada de un muro o empalizada. Todo muy interesante si no fuera porque correspondían históricamente a épocas bastante posteriores, en las que el poder de Roma había quedado sepultado por siglos de invasiones y oscurantismo. El otro aspecto tiene que ver con la forma de saciar el apetito y de cómo se prepara la manduca. De todos es sabido que el hambre no cambia con las épocas y que en todas épocas se pasa hambre. Pero una cosa es admitir esta certeza y otra insertar dentro de un mercadillo romano a un cerdo empalado rotando a calor de las brasas, cuyo esqueleto va quedando al descubierto a medida que los comensales van dando cuenta de la carne que los cubre. Que yo sepa los romanos solían montar bacanales mucho más lujosas y refinadas.

Otro de los eventos a los que tuve ocasión de asistir fue al Gran Parque de Juegos Infantiles la mañana del último domingo, cita obligada para todo padre con hijos pequeños como es mi caso. Afortunadamente, esa mañana lucía un sol precioso y la temperatura era muy agradable, con lo cual los niños pudieron disfrutar a sus anchas empleando sus inagotables energías en darse costaladas sobre  plásticos llenos de aire con las formas más insospechadas. Uno no puede menos que disfrutar viendo cómo los peques se desfogan tirándose por esos artilugios inofensivos, sean de la raza que sean y procedan de donde procedan. Quiero decir con esto que no vi que apartaran a un lado a los más morenos ni que hicieran segregación por nacionalidades, o que cobrasen a los extranjeros. Cosa que me llamó gratamente la atención por el hecho de que, formando Vox parte del Equipo de Gobierno municipal, es extraño que no haya utilizado su influencia para poner un poco de orden en estas cosas.



Juegos infantiles inflables en la Gran Vía

Como decía al principio, nuestro pueblo vuelve a la normalidad y con ella la Gran Vía recupera su fisonomía habitual: gente paseando, bicicletas serpenteando a toda velocidad, coches policiales patrullando a baja velocidad y alguna que otra valla confinando obras. O sea, lo de siempre. Bueno, con alguno matices. Me ha extrañado que en una de esas obras en las que arreglan el suelo, las losas que se han colocado nuevas tengan un tono completamente diferente a todas las demás y no porque sean nuevas sino porque el granito es mucho más claro. No creo que se deba a un despiste de los obreros o a la displicencia de los encargados que se ocupan de estos arreglos o a los técnicos que las dirigen; a estos últimos se les puede cargar con ciertas equivocaciones en el diseño de soluciones urbanas (a lo que ya hemos hecho alguna referencia anteriormente) pero no con cosas sencillas que se consideran de sentido común. Más me inclino a pensar que se debe a una decisión deliberada de los responsables municipales -o quizás del propio Alcalde- para distinguir claramente las pocas cosas que se hacen. Con esos pequeños detalles la falta de presupuesto se compensa con la genialidad.


Losas recientemente sustituidas en la Gran Vía

viernes, 13 de septiembre de 2019

Majadahonda huele a fiesta

Poco a poco va adquiriendo nuestro pueblo ese aire especial que precede a las fiestas. Este año vienen más atrasadas de lo habitual, dándose la circunstancia de que hay menos niños por la calle dado que ya ha empezado el curso escolar, y eso quieras que no hace que estos prolegómenos sean un poco más aburridos porque son las personas de corta de edad quienes viven esos días con mayor alboroto. Dicen que este retraso ha sido obligado por cuestiones de calendario, pero lo que yo creo es que se ha hecho con el propósito de ajustarlas a la meteorología, ya que sería un atentado imperdonable que las fiestas no coincidan con mal tiempo y bajada de temperaturas más allá de lo normal para esta fechas, cumpliendo la tradición de tener que coger el paraguas y alguna prenda de abrigo para echársela sobre los hombros al caer la tarde.

En la Gran Vía ya penden de hilos casi invisibles el tendido de guirnaldas de luces que iluminarán la noche con bombillas de colores, este año más pequeñas de lo normal y con forma de murciélago con alas extendidas y cabeza de margarita gigante, una extraña combinación que esperemos solo sea una mera casualidad y no tenga otras connotaciones con esos mamíferos que gozan de la mala fama de chupar la sangre de los desgraciados a quienes muerden. Confiemos, pues, en que a pesar de su reducido tamaño sean bonitos y acompañen con su luminosa policromía la desbordante alegría de la gente.


Guirnalda luminosa en el Gran Vía

Por la Gran Vía van también apareciendo mostradores junto a los bares y otros establecimientos de hostelería que son como extensiones temporales de sus territorios con el fin de ofrecer sus servicios más cerca aún del ciudadano y seducirle con sus respectivas especialidades en el Concurso de Tapas, que ya va por su duodécima edición y que se ha ganado un puesto significativo en las fiestas patronales de esta localidad. Del mismo modo, estas instalaciones provisionales que no son otra cosa que barras complementarias a pie de calle o bien tenderetes, aparecen incipientemente situadas en lugares estratégicos donde normalmente no hay nada, para solaz del público que asiste a los festejos taurinos u otras actividades concurridas. Los más atrevidos, incluso colocan tendeles con banderitas de colores, que siempre dan un sabor más festivalero al negocio.


Barra instalada en la Gran Vía

Barra instalada en la plaza del Duque de Alba

Pronto llenará la calle el mercadillo temático que en esta ocasión corresponde a tiempos del Imperio Romano. En realidad lo único que diferencia este mercadillo de otro cualquiera son los ropajes que llevan los mercaderes, y en muchos casos ni siquiera eso porque hay poca diferencia entre la indumentaria que se ponen para uno u otro evento, de tal manera que uno no sabe si está en los primeros siglos de nuestra era o en el Medievo tal es la semejanza de blusones y sayos que se colocan los tenderos. En cualquier caso, todo ese decorado no deja de ser una pantomima porque los productos que se exhiben en los puestos son totalmente actuales y no de aquellas épocas, y se pagan en euros contantes y sonantes y no en maravedíes o sestercios.

Por la calle de Santa Catalina y la plaza de Morrones avanza el montaje de talanqueras que canalizarán las carreras de los encierros hacia la plaza de toros, ahora inexistente pero de la que ya puede adivinarse su coso por la arena que actualmente se extiende en Las Erillas y donde en pocos días se oirán los olés y vítores que desde las gradas obsequiarán a los diestros en el arte del toreo y los recortes.


Talanqueras en la plaza de los Morrones

Formación del coso para la plaza de toros en Las Erillas

No tardarán mucho en llegar al Recinto Ferial las atracciones y casetas de comidas, donde chicos y grandes disfrutarán con la diversión y con calmar el apetito sentados en mesas llenas de grasa, mientras respiran el olor a fritanga mezclado con el polvo y el ruido de bocinas, sirenas y charlatanes a elevados decibelios. Por lo visto, este año no se va a instalar la gran carpa que ofrecía los conciertos de pago, no se sabe muy bien si obedeciendo a un impulso de eliminar barreras económicas o a la necesidad de aquilatar presupuesto. Así que, por primera vez en mucho tiempo, en estas fiestas todas las actuaciones serán al aire libre en la Plaza de Colón y gratuitas.

Y, en breve, las peñas colmarán de petardos, música y ruido el ambiente todavía tranquilo de nuestra ciudad. Ya huele a fiesta en Majadahonda y en cuestión de horas esta ciudad despertará a la bulliciosa algarabía de las celebraciones de su patrono, el Cristo de los Remedios, si no hay nadie que remedie ese cristo.

jueves, 22 de agosto de 2019

Agosto en la Gran Vía

Estos días de agosto en que el verano ha entrado en su recta final, la Gran Vía matutina presenta el mismo aspecto de siempre. Cierto es que algo menos nutrida de gente por aquello del calor y las vacaciones, pero sigue conservando sus características habituales: ambiente tranquilo, terrazas concurridas y gente paseando o haciendo recados. Eso sí, buscando las zonas amables más que expuestos al sol a cabeza descubierta. Así, los jubilados, en lugar de caminar en fila de a cinco con las manos a la espalda como hacen normalmente, tienen sus acaloradas conversaciones a la sombra de los magnolios y liquidámbares. En las terrazas que prestan servicio, los clientes degustan sus tardíos desayunos o sus precoces aperitivos buscando el lado oscuro, es decir eligiendo para sentarse aquellos rincones en los que prevalece la penumbra sobre la luz brillante y cegadora. Otras terrazas más perezosas aún tienen las mesas y sillas apiladas en medio de la calle, como de costumbre, a la espera de que aumente la clientela. Tampoco se echan de menos las travesías patrulleras de la Policía Local y de la Guardia Civil, que siguen discurriendo por la calle peatonal en sus coches con preocupante frecuencia, como si estuviéramos permanentemente en los niveles más altos de la Alerta Terrorista.




La Gran Vía de Majadahonda esta mañana

Todo sigue igual. Afortunadamente, ni siquiera los días más tórridos del estío pueden cambiar el inquebrantable modelo de ciudad que tanto esfuerzo y sufrimiento les ha costado a nuestros anteriores regidores, especialmente al más reciente de todos ellos, Narciso de Foxá,  que ha hecho de este tema su bandera y de cuyos logros se ha mostrado tan satisfecho y orgulloso.

Los comercios siguen en su mayoría abiertos, colgando de sus escaparates llamativos carteles con las rebajas de temporada, y los que están cerrados mantienen los mismos anuncios crónicos y descoloridos ofreciéndose en alquiler al mejor postor. Pocos son lo que avisan de un cierre temporal por razones de holganza y menos aún los que se hallan en obras porque, pese a lo que pueda pensarse acerca de que es precisamente este periodo de laxitud canicular la mejor época para las reformas. Lo que en cierto modo es comprensible pues cualquiera asocia estos meses a los de mayor laxitud en la vigilancia y menores recursos municipales para ejercerla, por aquello de que la mitad de los funcionarios están de vacaciones y la otra mitad todavía están acordándose de ellas o a la ansiosa espera para disfrutarlas. Pero no es así ya que en esta ciudad da igual a estos efectos que sea verano, invierno, primavera u otoño, pues en materia de vigilancia y sanción por la comisión de fechorías o irregularidades los responsables municipales mantienen la misma atonía y pasividad los 365 días del año en los 360 grados de su epicentro. Y esta cuestión es tan vox populi que ya nadie se preocupa de hacer las cosas a escondidas. E igualmente es bien conocido que, además de tener un modelo de ciudad envidiable, Majadahonda es el reino de la impunidad, por lo que poco han de temer los que se andan con trastadas, ya sean nativos o extraños.

Nada parece cambiar en este municipio tan admirado dentro y fuera de nuestras fronteras. Y eso es un síntoma que me tiene bastante preocupado porque no sé si obedece a que nuestro recientemente nombrado alcalde José Luis Álvarez Ustarroz y su equipo hayan decidido adoptar como guía esa línea de flojera y continuidad –lo cual me decepcionaría- o se trata solo de una tiempo de tregua a que obligan las vacaciones de los ediles, lo cual me decepcionaría igualmente si no lo tuvieran todo perfectamente organizado de antes; porque de otra manera no se entendería que se fueran de vacaciones. A mí, desde luego, no me entra en la cabeza que si a alguien con cierto sentido de la responsabilidad le contratan para un trabajo en el mes de junio piense en irse de veraneo a continuación. Y lo que es peor: que se vaya. Porque, una de dos: o bien ya se sabe de pe a pa toda la tarea a realizar (cosa improbable, tal como están las cosas en este pueblo), o bien todo eso le importa mucho menos que cumplir religiosamente con el descanso estival. Pero, en cualquier caso, vamos a ver ¿no acaban de empezar? ¿En qué empresa, por muy magnánimo y solidario que sea su jefe, un empleado se va de vacaciones nada más hacerse cargo del puesto? Ni siquiera a los funcionarios (seres privilegiados donde los haya en el sector laboral) les conceden días de asueto a cuenta.

Puede que me equivoque y que esta tranquilidad de ahora solo sea el preludio de grandes novedades y hechos gloriosos, e igual que las tormentas están precedidas de periodos de calma, este tiempo de sosiego sea simplemente el anticipo de cambios importantes. Si así fuera, el equipo de Gobierno municipal puede estar tranquilo porque ahora también los periodistas y merodeadores están con el culo lleno de arena y la barriga alimentada con gambas y cervezas, y no hurgando en los asuntos municipales y reventando sorpresas como cuando desvelaron el secreto que tan celosamente tenía guardado el concejal Eduardo González-Camino para el pregón de las Fiestas Patronales. El Alcalde y todos sus concejales pueden estar tranquilos sí, pero sería importante que no se demoren demasiado pues corren el riesgo de que los ciudadanos lleguen a la conclusión de que se trata de los mismos perros con distintos collares.

lunes, 12 de agosto de 2019

Galardones a los alcorques

No siempre ni de todo lo que sucede en nuestra ciudad tienen la culpa los políticos, aunque no por ello se les pueda eximir de la parte de responsabilidad que les corresponde pues en última instancia es a ellos a quienes se les ha otorgado el derecho y las obligaciones inherentes al control de sus respectivas áreas.

En muchos casos son los empleados municipales, generalmente funcionarios cualificados para el desempeño de sus tareas, los que en un alarde de exposición y puesta en práctica de sus brillantes ideas, hacen gala sin ningún tipo de reserva ni pudor de las facultades por las cuales fueron asignados a sus funciones. Bien es cierto que, por suerte o desgracia, ese prurito exhibicionista solo sale a luz en contadas ocasiones y que generalmente atañe a temas menores; sin embargo esa limitada causalidad no impiden ni reducen las repercusiones que en mayor o menor medida producen en el vecindario. Pongamos como ejemplo ilustrativo un caso de rabiosa actualidad.


Recientemente se ha llevado a cabo el arreglo de los alcorques de las dos hileras de falsos plátanos situadas en la parte en que la Gran Vía se ensancha donde antes se unía la calle del Cristo con la plaza de Colón. Estos árboles, que otrora unían sus ramas como lo hacen muchos congéneres en distintos lugares de nuestra geografía formando paseos abovedados en verde -de los que quizás sea arquetipo el paseo del Espolón en la capital burgalesa- ahora lucen independizados sin saber muy bien por qué: si para preservarlos unos de otros de plagas contagiosas o como tributo a la individualidad, virtud y actitud social que hoy está tan en boga. Al utilizar esa referencia no quiero ni mucho menos comparar nuestro recoleto y minimalista paseo con el que antes he citado, de mucha más entidad, historia y abolengo, pero salvando las dimensiones y las distancias que separan a ambos el nuestro no tiene nada que envidiar al otro que no sea la proximidad del río Arlanza. 

Paseo de plátanos en la Gran Vía de Majadahonda


Paseo del Espolón en Burgos

Estos árboles –decía- han tenido a lo largo de su vida distintos tipos de alcorques en función de las modas o tendencias. La última de ellas, que ahora ha sido sustituida, consistía en una mezcla heterogénea de materiales sintéticos fijos imitando cantos rodados de pequeño tamaño: rígidos en la parte externa, y flexibles en la corona que circunda al tronco. Lo cierto es que había sido una solución más estética que duradera, a la vista del desigual estado de conservación que todavía puede apreciarse en algunos elementos que aún se mantienen en otras zonas de la misma calle, ya que si unos todavía se mantienen en condiciones aceptables otros se muestran bastante deteriorados. Hay una buena parte de ellos que han precisado una intervención anterior a base de sustituir la mayor superficie del hueco por un adoquinado de piezas imitando a un suelo antiguo pero manteniendo el núcleo flexible alrededor del árbol. También en estos casos el transcurrir del tiempo y el empuje vital de la naturaleza ha hecho que muchos de ellos se hayan levantado o deformado, lo que viene a decir que este tipo de soluciones no son adecuadas ya que apenas duran unos cuantos años. 

Estado que presentan algunos alcorques ejecutados con materiales sintéticos

Arreglos realizados en años anteriores

No obstante, el nuevo diseño que ahora presentan es un simple adoquinado de piezas de cemento en color amarillento (bastante feo, por cierto) que por su forma prismática dejan en el centro un hueco de forma rectangular adecuado al tamaño de cada pie, que se rellena –y ahí está la brillante idea- de minúsculas piedrecitas sueltas sin ningún tipo de ligamento o protección. De este modo, lo que inicialmente era un plano nivelado de áridos naturales que quedaban enrasados con los adoquines, se convierte a los pocos días en un boquete desigual que escupe piedrecitas a su alrededor dispersándose cada vez más lejos cuales cuerpos celestes en el cosmos tras el Big Bang. Y, por lo visto, ha debido de gustar porque ese mismo modelo ya se está ejecutando en otras zonas de la Gran Vía.


Nueva solución de alcorques llevada a cabo recientemente

Quienes hayan decidido este modelo son merecedores de las más sinceras felicitaciones. Mi reconocimiento está fundado en los aspectos funcionales más que en los puramente estéticos, que pasarían a un segundo plano. Y estas son las razones: en primer lugar, por el hecho de haber tenido en cuenta que en una zona frecuentada por niños, -no hace falta recordar que en su proximidad se encuentra el único parque infantil de esta vía peatonal- y que los pequeños siempre respetan escrupulosamente todo lo que hay a su alrededor por muy delicado que sea, y por supuesto no suelen hurgar en la tierra ni jugar con piedrecitas por mucho que esas tentaciones se les ponga a su alcance; y en segundo, por haber considerado que en un pueblo donde los perros campan a sus anchas y se les permite miccionar y defecar donde les plazca – y no hace falta ser un experto en comportamiento animal para saber que las esquinas, las farolas y los árboles son sus lugares preferidos- colocar piedrecitas sueltas de relleno en los alcorques no solo es una solución higiénica y duradera sino que tampoco presenta ningún peligro para la salud de los niños que jueguen con ellas y no existe ningún razón para pensar que se las pueden llevar a la boca.

Desde aquí propugno la creación de galardones BIU (Brillantes Ideas Urbanas), distinciones que de instaurarse en nuestro municipio servirían para premiar anualmente a las mejores propuestas para las dotaciones y el equipamiento de nuestras calles y espacios exteriores. Y, por supuesto, que mi voto de esta edición sería para la nueva solución de alcorque. Se lo merece.


martes, 6 de agosto de 2019

Sin cambios apreciables

Han transcurrido ya casi dos meses desde la toma de posesión de los nuevos cargos en la Corporación municipal y apenas se notan cambios en el transcurrir cotidiano de Majadahonda. Bien es verdad que es poco tiempo para apreciar diferencias, pero de ahí a que ni siquiera se perciba un cierto aire desigual o pequeños gestos que a uno le hagan pensar en que las cosas serán distintas va mucha diferencia. Pues bien, ni lo uno ni lo otro, ni lo de más allá. Me atrevería a decir que, por lo que veo, todo lo contrario ya que la sensación de que esta va a ser una legislatura de continuidad cada vez me asalta con cierta inquietud y mayor preocupación.

Para empezar han dejado de distribuir el boletín municipal que últimamente llegaba con bastante puntualidad a los hogares o solían estar a disposición de los vecinos en los edificios públicos. Podría pensarse que como estamos en época de vacaciones no tendría mucho sentido publicarla en estos meses. Pero lo cierto es que la vida no se detiene aunque llegue el verano y que en años precedentes se ha llegado a editar números de la revista en los meses de junio e incluso julio. Así que tiene que ser otro el motivo. Tal vez el nuevo equipo de gobierno haya decidido que cuanta menos información, mejor; o quizás simplemente sea un tema circunstancial y los socios del Partido Popular estén forzando a que la bandera española que aparece en la cabecera de la revista tenga unos centímetros más de presencia, a que algunos de los símbolos que antaño acompañaban a las publicaciones oficiales se vuelvan a insertar en lugares bien visibles, o a cualquier asunto de pequeña importancia pero que muestre bien claras las diferencias con los formatos anteriores. Con el tiempo lo veremos… suponiendo, claro está, que vuelva a editarse.

En lo que se refiere a la ciudad y sus aspectos urbanos todo sigue más o menos igual. Algunas obrillas por ciertas zonas, parcheos en el pedregal de la Gran Vía y pare usted de contar. De otros asuntos se tienen vagas noticias de las que la gente se entera de casualidad o por chivatazos, por ejemplo de que el pregón de las fiestas de este año correrá a cargos de personajes majariegos ligados a los bares y restaurantes más antiguos de nuestra localidad (Sol y Aire, Bar Colón, Bar Niza y la Churrería de la calle Tizona), desvelando el secreto celosamente guardado por el Concejal de Deportes y Fiestas, Eduardo González-Camino.

Este hecho aparente intrascendente dice mucho, sin embargo, del creciente interés que los dirigentes de Majadahonda han demostrado por las Artes, la Cultura y las Ciencias, cediendo a importantes representantes de esos campos el honor de redactar y leer el pregón festivo. Recordemos los agraciados en pasadas ediciones: en 2016, el ex-jugador de fútbol Abelardo Martínez, presidente de la Fundación Atlético de Madrid; en 2017, las jugadores del equipo femenino de hockey-hielo S.A.D. Majadahonda, que se hicieron con los campeonatos de Liga y Copa esa misma temporada; en 2018, el equipo de fútbol masculino Rayo Majadahonda que consiguió el ascenso a Segunda División para la siguiente competición. Que conste, antes de seguir, mi admiración hacia esos jóvenes que nos dan una lección de entrega y pundonor alcanzando metas de difícil logro, teniendo en cuenta el escaso apoyo que reciben de las instituciones y la penuria y el lamentable estado de la mayoría de instalaciones deportivas de nuestro pueblo. Para ellos mi aplauso y mis respetos. Pero a lo que me refiero es que hay otras facetas además del deporte y sus conquistas que también deberían ser reconocidas por el Ayuntamiento.

Como decía, en esa línea ascendente de nivel, este septiembre escucharemos desde el balcón de la Casa Consistorial a los taberneros, que bien se lo tienen merecido. No en vano llevan lustros sirviendo refrigerios, aperitivos, menús y churros a varias generaciones de majariegos. Y no en vano contribuyen a sostener una de las mayores atracciones de nuestras fiestas: el Concurso de Tapas, que este septiembre cumplirá su novena edición. Al paso que vamos, el sector de la hostelería desbancará en breve al hasta ahora auténtico Rey de Majadahonda.

Me pregunto si este reconocimiento oficial no supondrá un nuevo traspié para que se persiga el cumplimiento la Ordenanza reguladora de las terrazas accesorias a establecimientos de hostelería y restauración, iniciativa que nunca ha podido llevarse a efecto por desidia o negligencia de los propios responsables municipales y que ya ha convertido a nuestras calles en el imperio de las mesas y sillas semovientes, que invaden y se expanden por el suelo público sin ningún tipo de control de tal manera que hacen de algunas zonas de nuestra ciudad un territorio impracticable. Ya hemos tratado sobre el mismo tema en varias entradas de este blog (21 y 25 de abril de 2019) y tendremos que seguir haciéndolo mientras continúe la misma pasividad de quienes tienen la obligación de tomar cartas en el asunto.

En la línea continuísta de la marcada por Narciso de Foxá en su etapa al frente de nuestro Ayuntamiento, no parece que a nuestro nuevo Alcalde eso le preocupe demasiado. Lo digo por lo que veo. Y lo que veo es que no solo no se pone coto a las ocupaciones que prohíbe la ordenanza sino que éstas siguen avanzando inexorablemente sin que nadie tenga idea de hasta dónde pueden llegar. Para muestra, unos botones.


Exceso de la ocupación autorizada en terrazas de la Gran Vía

Ocupación total de la franja central en el bulevar Cervantes

Ocupación ilegal en la calle Santa Lucía

Ocupación ilegal en la calle  Luna