sábado, 16 de noviembre de 2019

El envidiable arte de esfumarse

Ya les había advertido que en pocos días dejaríamos de verlos y así ha sido: desaparecieron sin dejar rastro. Hace apenas una semana se arrojaron a la calle para mostrarse a los ciudadanos junto a sus respectivos puestos y tenderetes, apoyando cada cual a sus candidaturas de las pasadas elecciones,  y esa es una de las pocas ocasiones que se dan para poder verlos en vivo -y, si uno es un poco atrevido, tocarlos e intercambiar unas palabras- aprovechando su ofrecimiento y el sacrificio que para ellos debe suponer ponerse al mismo nivel de los vecinos. Se ofrecían solícitos y amables a cuantos se acercaban movidos por el valor o la curiosidad, y atendían con bastante cordialidad y buenas dosis de paciencia los saludos y acometidas de los vecinos, ya fuera para recibir apoyo y reconocimiento por las duras jornadas que soportaban, ya para encajar como podían las acometidas de los descontentos y las numerosas peticiones que se les iban haciendo y que disimulaban apuntar como asuntos que gozarían de interés preferente. En cualquier caso, siempre estaban prestos a regalar besos, apretones de manos o palmaditas en la espalda -según fuera el caso- como muestra de agradecimiento o sello de compromiso tan fútil como efímero. Porque todos sabemos que tanto las rogativas como las promesas se dejan en el aire y quedan inmediatamente expuestas a que se las lleve el viento, sobre todo en una calle tan ventilada como es ésta.

Parecían, en fin, seres normales como nosotros, es decir, personas de carne y hueso que también respiran, hablan, caminan y recorren los espacios públicos. Pero yo ya sabía por experiencias anteriores que esa percepción solo era una ilusión pasajera. Tan pasajera y fugaz como lo ha sido esta campaña electoral reducida a mínimos: el día después del 10N ya no estaban. Nada quedaba de los panfletos y baratijas que regalaban, ni de las carpas y banderas, ni de sus colores identificativos. Ni siquiera un atisbo de su sombra. En la noche del sábado, la respetuosa jornada de reflexión, la lluvia y en viento -y quién sabe si también los hados- dejaban una imagen que era todo un vaticinio: la lluvia había desprendido uno de los carteles del partido naranja y lo había depositado en el suelo donde permanecía arrugado y olvidado sin ningún tipo de prestancia.

¿Imagen premonitoria en la víspera del 10N?


Pero el mismo lunes y los días siguientes, la Gran Vía lucía su aspecto normal. Si cabe un poco más despoblada a causa de la resaca, pero sin jirones de carteles en el pavimento y sin poder apreciar ningún asentamiento intruso que no fueran los montones de mesas y sillas acopiadas en las terrazas –claramente prohibidos por la ordenanza- y sus toldos, unos extendidos otros recogidos, la mayoría de los cuales incumplen igualmente las condiciones permitidas.

Lo que resulta más extraño de todo esto es la fantástica manera que tienen de esfumarse porque, la verdad sea dicha, no queda el más mínimo vestigio de ellos. Sé que bajo esa céntrica calle peatonal hay un pasadizo subterráneo a dos niveles. El superior conecta la calle Santa Bárbara con la avenida de los Reyes Católicos, uniendo la Plaza de Colón con los Jardinillos para el tráfico rodado. El que discurre por debajo de éste sigue el sentido contrario y sirve exclusivamente como circuito de salida del aparcamiento público situado en las entrañas de nuestra ciudad. Pero lo que ignoro es si entre el suelo que pisamos y esas comunicaciones de la profundidades telúricas existe una capa de espesor indefinido llena de vasos comunicantes, parecido al sistema circulatorio de los seres vivos, que facilite el traslado de los ediles y concejales en una especie de ósmosis inversa haciendo que, después de succionarlos a través del empedrado donde se ubican los puestos callejeros, los conduzca silenciosamente hasta la Casa Consistorial o donde quieran que estén sus despachos.

Sea como fuere, por este sistema o por otro, ellos ya se encuentran en su lugar habitual de residencia, que es el despacho. Así que, después de esas duras jornadas expuestos al contacto vecinal, ya se han vuelto a parapetar tras su mesa y a quedar protegidos tras una sucesión de barreras y cortinajes que convierte en misión imposible el propósito de acercarse a ellos.

Para evitar que se note mucho esa descarada aversión que nuestros representantes políticos tienen al contacto humano con la gente llana, el nuevo y flamante regidor, José Luis Álvarez Ustarroz, ha puesto en marcha una iniciativa llamada “Tómate un café con tu alcalde” que consiste en facilitar una entrevista a quien esté interesado en departir con él, mediante una solicitud a través de la web municipal. Según han explicado a los medios locales desde el Ayuntamiento, el propósito de la propuesta es el de consolidar la política de cercanía del primer edil respecto a sus ciudadanos. Álvarez Ustarroz ha afirmado que con estas reuniones “quiero priorizar la atención a los majariegos y las respuestas a sus preocupaciones y sugerencias. Si bien yo recibo siempre a quien me lo solicita, quiero que los vecinos sepan que mi despacho siempre está abierto y que mi primera obligación es escucharles y atenderles. Espero que muchos se animen a trasladarme sus preocupaciones que, sin duda, son esenciales para seguir mejorando Majadahonda”.


Tarjeta de presentación de la "nueva" iniciativa municipal

A mí particularmente me parece una buena idea que, sin embargo, ni es novedosa ni suficiente. Digo que no es novedosa porque algo similar perpetró su colega precedente con aquellas más bien escasas reuniones que llegó a mantener con los vecinos de diferentes barrios o urbanizaciones (así reducía el número de encuentros y con ello el riesgo de exposición) y que sirvieron de muy poco para las pretensiones ciudadanas. Y más reciente aún es que en un pueblo de nuestra Comunidad no muy lejano en el mapa esa misma iniciativa y con un título similar lleva funcionando desde principios de año. O sea, que de original no tiene nada.

Y cuando apunto que no es suficiente me refiero a que no basta con mantener reuniones o tomar un café mientras escucha quejas y propuestas, sino que lo importante es ponerse manos a la obra. Porque si no, estamos en lo de siempre. No obstante, habrá que dar un voto de confianza y un poco de tiempo para que nuestro Alcalde demuestre que su método y disposición son diferentes y que no están abocado a ser tan inútiles e inefectivos como han sido hasta ahora. Para ello le quedan tres años de legislatura e -imagino- una apretada agenda de peticiones. Y mucho me temo que si esa iniciativa tiene éxito y se prolonga en el tiempo, tanto café le va a provocar a nuestro máximo mandatario una  peligrosa subida de tensión.

En mi opinión, hay un método mucho más sencillo y saludable de conocer (si es que todavía no se saben, que ya va siendo hora) los problemas que achacan a nuestra ciudad y las cosas que molestan, inquietan o anhelan sus habitantes, que no es otro que patear las calles y escuchar las voces en directo y en su entorno natural. Todos sabemos que en el frío ámbito de los despachos, las ideas y las palabras quedan amortiguadas y cohibidas por la severidad de un ambiente distante y solemne. El verdadero pulso de la ciudad se respira en la calle y la forma de conocerlo es salir a su encuentro. Pero, desgraciadamente, ese simple y asequible método parece que nadie se decide a ponerlo en práctica.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Sacar partido del partido

Hay noticias que se leen en la prensa que dejan con la boca abierta y el entendimiento descolocado. Algunas lo hacen por su capacidad para sorprender al destinatario del mensaje (aunque eso de causar sorpresa en los tiempos actuales es una misión cada vez más difícil), y otras porque la información que se da como primicia de algo supuestamente novedoso el receptor recuerda haberlo escuchado en otra ocasión e incluso tiene consciencia de que no solo lo ha oído sino que a llegado a verlo hecho realidad.

Me encuentro imbuido en estas reflexiones tras hojear el número 16 del periódico de ámbito local Soy de… Majadahonda, correspondiente al pasado mes de octubre, y detenerme en la reseña que en su página 2 se hace sobre la red WiFi municipal, de la cual adjunto imagen gráfica de la hoja completa y a continuación de ella transcribo su texto.



Página 2 completa del número 16 de Soy de... Majadahonda (octubre 2019)


La vida diaria, las obligaciones, los hábitos de ocio e, incluso, la forma de comunicarnos con los demás nos mantienen conectados a Internet gran parte del tiempo. A veces, esto se vuelve complicado cuando nos encontramos fuera de casa y no encontramos una red pública a la que conectarnos para realizar nuestras gestiones.

En este sentido, el Ayuntamiento de Majadahonda ha instalado WiFi gratuita en toda la zona de la Gran Vía. Con el objetivo de que los vecinos y vecinas puedan conectarse en esta calle tan transitada. El consistorio ha aprovechado las Fiestas de Majadahonda para activar este servicio y así lo ha anunciado en sus perfiles en redes sociales, lo que fue muy bien recibido por la vecindad, que dedicaron buenos comentarios a esta iniciativa, gracias a la cual podrían compartir los mejores momentos de os festejos haciendo uso de este servicio público.

“Para que puedas compartir tus mejores momentos de las Fiestas de Majadahonda 2019, hemos puesto WiFi gratuita en toda la Gran Vía”, rezaba el post del Ayuntamiento. “Disfruta de conexión en tu ciudad. Una ciudad cada vez mejor”, sostiene el Ayuntamiento de Majadahonda, en relación a esta apuesta por la nueva forma de relacionarnos.


Esta noticia tiene la virtud de obtener los dos calificativos: sorprendente y reiterativa. Y ambas porque nuestro Ayuntamiento, a través de sus servicios de comunicación, destaca como iniciativa novedosa algo que ya fue noticia hace nada menos que 8 años y quedó recogida (posiblemente con menos bombo y platillo que ahora) en la página 19 del boletín municipal nº 108, allá por el mes de junio de 2011. El ella y bajo el encabezamiento, de “Wi-fi gratuito en edificios municipales y parques públicos” se daba cuenta exactamente de lo mismo, insertando una fotografía en la que aparece el entonces alcalde Narciso de Foxá junto con la concejala de turno. Bueno, exactamente no; porque la red gratuita de acceso a Internet no se reducía a la Gran Vía sino que se extendía por la mayor parte de los edificios, parques y zonas más concurridas de aquel entonces que, como todos sabemos y quitando algunos espacios verdes, vienen a ser prácticamente las mismas que antes.


Página 19 completa del boletín municipal nº  108 (junio 2011)

Bien es verdad que si ese servicio funcionó con eficacia y normalidad durante algún tiempo (de lo que yo mismo puedo dar constancia), últimamente no lo hacía nada bien (algo que también he padecido) de forma que era prácticamente imposible conectarse a la red municipal ni siquiera en las inmediaciones de la misma Casa Consistorial. Pese a ello, los responsables del funcionamiento de ese servicio mantenían que seguía marchando correctamente cuando la realidad y la evidencia demostraban todo lo contrario, por lo que muchos de sus usuarios llegaron a pensar que sencillamente había sido eliminado. Y en la misma posición se aferraba la página Web municipal donde se explican las características y el alcance de este servicio.

Ahora, casi dos lustros después se han colocado unos cartelitos por las farolas de la Gran Vía que anuncian de nuevo esa instalación. El hecho de que sean de papel plastificado y estén sujetos a los fustes metálicos con latiguillos de forma similar a como se hace con la propaganda electoral, los circos ambulantes y otros eventos temporales nos lleva a sospechar que sólo se trate de algo con carácter provisional –por ejemplo, con motivo de las Fiestas Patronales- y que tenga también sus días contados. Cosa que no debe de preocupar demasiado a los ciudadanos que ya se han visto obligados a buscar el acceso a la red inalámbrica por otros medios.

Carteles de la red WiFi colgados en las farolas de la Gran Vía

Una cosa es presumir de implantar novedades que mejoren las prestaciones al servicio de los ciudadanos (aunque sean en el aspecto cibernético) y otra bien distinta recuperar lo que ya estaba y se abandonó, como es el caso de lo que estamos hablando.

Ya hemos comentado en alguna ocasión la habilidad de la nueva Corporación para sacar rédito del trabajo y las conquistas de las anteriores, aunque el equipo de Gobierno y los concejales pertenezcan al mismo partido. Nos encontramos de nuevo con otra usurpación histórica que los actuales responsables municipales han perpetrado, alardeando de poner en marcha algo que ya se había conseguido hace algo menos de una década y de lo que –dicho sea de paso- cualquier municipio similar ya disfruta con total normalidad.

Pero lo más alarmante no es que se juegue de esa manera con la memoria ciudadana, que ya es bastante delito, sino que sea la falta de claridad de ideas y de iniciativa de los nuestros gobernantes o su incapacidad para poner en marcha estrategias y proyectos que beneficien a nuestra comunidad y que son tan necesarios, los que les obliguen a publicitar como nuevas consecuciones cosas que ya teníamos antes y que nos fueron sustraídas sin justificación alguna de la forma más descarada.

También es desconcertante que quienes transmiten las noticias no busquen en sus archivos si los ecos de los que son portadores son verdaderos o tienen trampa y, cuando esto último suceda, no sean un poco más críticos y pongan de manifiesto que en ellas hay más fantasía que realidad. De otro modo dejan de lado su condición de informadores para convertirse simplemente en altavoces de la mentira.

De cualquier forma no se hagan muchas ilusiones. Si tienen necesidad de acceder a la red mejor es que se busquen otra alternativa, porque la WiFi municipal sigue funcionando igual de mal que antes.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Corran, si quieren verlos.

Si a algunos de Vds. les queda todavía un ápice de sospecha de que nuestros representantes políticos son personajes de ficción y que solo aparecen en los periódicos y boletines con motivo de inauguraciones, aperturas y otros eventos gozosos que tienen la finalidad de convencer al personal de que son seres vivos y, además, efectivos, estos días tienen la oportunidad de salir de dudas y comprobar que, efectivamente, existen en realidad.

Esta semana previa a la fecha en que los ciudadanos españoles hemos sido convocados a unas nuevas elecciones generales para votar a los afortunados que ocuparán los sillones del Congreso de Diputados y del Senado, es el único y definitivo plazo en que se desarrollará la campaña electoral para bien de los candidatos, y mucho mejor de los electores que ya estamos un poco hartos de estos aconteceres. Estos plebiscitos están programados para que la renovación o confirmación de los componentes de las Cortes Generales de nuestro país se haga cada cuatro años, algo parecido a las Olimpiadas solo que a éstas acuden los atletas o equipos que han demostrado su condición sobresaliente en las respectivas disciplinas, y a aquellos suelen concurrir los que más voces pegan o mejor saben mentir. Cuatro años es tiempo suficiente para que los deportistas mejoren sus registros a base de esfuerzo personal y entrenamientos, y también para que los políticos se den cuenta de que apenas han hecho nada, y los votantes descubran lo mismo pero también que las arcas (las suyas propias y las del Estado) están un poco más vacías.

Las consultas generales suelen alternarse con las locales que, por eso de dotarlas de un poco más de empaque e interés, las hacen coincidir con las autonómicas y, cuando tercia, con las del Parlamento Europeo. Pero a veces concurren diversas causas que provocan el cambio de las fechas previstas, reduciéndose o ampliándose en el tiempo los intervalos de separación entre ellas como está sucediendo en esta ocasión. En este caso el motivo principal ha sido la ineptitud de los políticos para ponerse de acuerdo en los prolegómenos, es decir, en los pactos previos entre partidos que permitan configurar un gobierno con capacidad de maniobra para llevar las riendas del país, y para que éste siga funcionando mínimamente y, si es posible, incluso avance. Pero, por lo visto, ni para eso valen. Y de esta manera nos vemos avocados a repetir los comicios después de haberlo hecho unos meses antes, y a tener que soportar de nuevo el bochornoso espectáculo de una nueva campaña electoral que, aunque más corta, sigue el mismo tono que las precedentes estando plagada de malos actores que suplen con aspavientos, mentiras, insultos y necedades sus defectos y carencias para la interpretación en un teatro al que las personas normales y educadas tenemos que asistir casi obligados.

Y digo yo que si estos comediantes son tan malos y demuestran su incapacidad en los ensayos del primer acto, qué no ocurrirá cuando la obra avance en dramatismo e intensidad y tengan que hacer frente a los primeros retos importantes. Y cuando barrunto sobre eso no puedo dejar de preguntarme por qué vuelven a presentarse los mismos actores. ¿No sería mejor elegir a otros que apunten maneras y que no adolezcan de los mismos tics e impedimentos?

Contagiados por el festival electoralista, en los pueblos de nuestra geografía los partidarios de las distintas formaciones políticas se prestan raudos al juego repartiendo propaganda, instalando chiringuitos con sus respectivas señas de identidad y, a falta de propuestas más interesantes, ofrecer globos, chapas, banderitas y otras mercaderías a modo de engatusadores abalorios.

Políticos y ciudadanos durante la anterior campaña electoral en Majadahonda (Europa Press)

En la Gran Vía de Majadahonda estos días pueden verse carpas y puestos donde los partidos constitucionalistas que acuden a las urnas y tienen representación municipal (PP, Ciudadanos y PSOE), uno que la tuvo pero que se ha quedado sin ella (Podemos), y otro (Vox) que, siendo no muy amigo del orden existente y más inclinado a mirar al pasado, ha conseguido no solo la representación en el Consistorio sino además formar parte de su Equipo de Gobierno. Y por ahí andan colocando sus puestos y estandartes. A veces uno al lado del otro, a pesar de que sus ideologías sean contrapuestas; otras, enfrentados aunque sus mensajes sean parecidos y hablen el mismo lenguaje. Pero lo cierto es que casi nunca se ponen en el mismo sitio dos días seguidos. No sé si el carácter mutante de estas inestables localizaciones tiene que ver con la volatilidad del apoyo ciudadano (no creo que sea éste el caso de nuestra ciudad), obedece a algún sorteo o acuerdo previo, o simplemente los más madrugadores son los que escogen las mejores posiciones.

Tampoco, a decir verdad, me preocupan mucho las razones. Pero me ha llamado la atención que más de los días de Mercadillo las carpas del Partido Popular y de Vox hayan estado situadas una frente a otra junto al callejón de medianerías que conecta con el zoco  atravesando la calle del Cristo. Una buena elección por ser el sitio más concurrido, lo que me hace recelar si en tamaña suerte no tendrán algo que ver los privilegios de regir el municipio. Posiblemente sea simplemente una casualidad el hecho de estar próximos; pero lo mismo es una decisión estratégica detenidamente estudiada para vigilarse mutuamente y poder comprobar que ninguno de ellos se desmarca de los compromisos que adquirieron en su pacto por la gobernabilidad de este pueblo. En el puesto de logotipos azules podemos ver al Alcalde y a muchos de sus concejales a pecho descubierto (es un decir, claro) sin otra defensa que sus propias caretas y sin las barreras que representan los despachos, las mesas o las trabas físicas y administrativas que normalmente se interponen entre ellos y los ciudadanos. Sí, aunque parezca increíble están allí, mezclándose con la gente del pueblo y situados a su mismo nivel. Hablan, aparentan escuchar, se muestran simpáticos y amables e incluso se esfuerzan por esbozar una sonrisa, dar besos y estrechar manos. Es como un sueño.

De modo que corran, si quieren ver que lo que digo es verdad. Aún tienen dos días más para asistir a ese circo. Después se esconderán en sus refugios hasta la próxima vez. Aunque, quién sabe, lo mismo la próxima vez sea dentro de pocos meses.



miércoles, 30 de octubre de 2019

...satinado

El análisis del boletín municipal iniciado en la entrega anterior quedó a medias porque me detuve quizás demasiado tiempo en la carátula y se me acabó el tiempo para comentar nada de lo que lleva dentro, así que para evitar que ocurra lo mismo me pongo a ello sin más dilación.

En líneas generales la estructura de la revista viene a ser más o menos igual que las de la legislatura anterior, manteniendo el reparto de contenidos y siguiendo las mismas pautas; de modo que no podemos decir que haya muchas variaciones si exceptuamos la reducción de páginas reservadas a las formaciones políticas que tienen representación en el Ayuntamiento. Como todos sabemos, en la actualidad solo son cuatro partidos (PP, Ciudadanos, PSOE y Vox) los que han conseguido su objetivo –aunque con distinta suerte- y tres (Somos Majadahonda, Centristas e IU) han quedado relegados, aunque solo sea de momento, al ostracismo institucional. Por ese motivo las páginas destinadas a la portavocía de las distintas tendencias han sufrido rebajas. Yo opino que esta circunstancia debería haber servido para repartir proporcionalmente el espacio vacante entre los que han resistido como jabatos y el que se ha colado de nuevas, pues bastante mérito tienen. Sin embargo, entiendo que dividir un número impar (de páginas) entre un número par y superior (de partidos) no es tarea al alcance de cualquiera; no obstante, en aras de la generosidad,  más fácil hubiera sido retraer una hoja sobrante o mal utilizada del resto, para hacer un dotación alícuota con el fin de aumentar al doble el espacio donde los grupos que forman el Consistorio puedan expresar sus opiniones y proclamas.

Por el contrario, ese remanente de disponibilidad se dedica a engrosar las cuantías destinadas a los temas estrella que ocupan la portada del mes, que en este caso (recordemos que estamos hablando del número 46, que corresponde a este mes de octubre) son los siguientes: Monte del Pilar, 4 páginas; Fiestas Patronales, 7 páginas con 42 fotografías de buen tamaño y escaso texto en los que aparecen profusamente nuestro alcalde y el concejal de turno, con tres apariciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma durante las actos del pregón; las primeras obras en los colegios (1 página); y los talleres y actividades municipales que se reparten en varias carillas intercaladas con otros asuntos. Además, contiene: tres páginas destinadas a deportistas majariegos destacados y clubs deportivos locales; dos, a la nueva señalización urbana instalada recientemente; una, a un panadero emprendedor; y las otras restantes repartidas para tratar temas de actualidad y de la vida social del pueblo, una vez quitadas las que se reservan al sumario (envés de la portada), saludo y presentación del regidor (la siguiente), teléfonos y direcciones de interés (haz de la contraportada) y asuntos tratados en Plenos y Juntas de Gobierno (las dos precedentes a la anterior). Y, en consonancia con una fecha tan señalada, el tema de la contraportada se destina a proclamar el acto de homenaje a la bandera española del día 12, con letras bien grandes y con una imagen de nuestra enseña igualmente enorme a tono con la bandera que ondea permanentemente en el Parque de Colón, que es como viene siendo costumbre el lugar de la convocatoria.


Contraportada del boletín municipal nº 46  de octubre de 2019


Y eso es todo lo que dan de sí las 40 páginas de este ejemplar. O sea, más de lo mismo. Pocos cambios, en fin, que nos puedan arrojar información sobre el objetivo de nuestras pesquisas. Muy poco brillo sobre el papel satinado.

No obstante, me gustaría destacar dos de las noticias que merecen la atención de los editores y que para mí son muy significativas. Una de ellas es la ya citada mención al comienzo de las inversiones y reformas en los colegios públicos que abarca una página entera (la 26) y en la que se inserta con texto resaltado que “el Ayuntamiento ha destinado más de 40.000 euros a las obras en los aseos del Federico García Lorca”. Lo primero que me sorprende es que una cifra tan ridícula y única merezca siquiera señalarse porque vergüenza debía darles reseñar ese montante en comparación con el Presupuesto municipal, y más teniendo en cuenta el estado en que se encuentran los centros educativos en general. A pesar de ello, bienvenida sea esa iniciativa, a todas luces corta e insuficiente, si los niños al menos pueden hacer sus necesidades en un entorno agradable y modernizado. Aunque los ciudadanos se queden en ascuas por saber cómo han quedado las obras ya que en las tres fotografías que se acompañan se pueden reconocer claramente las caras del alcalde y dos concejales pero de los aseos solo se ve un escorzo incompleto y en el fondo.


Noticia de la página 26


La otra cuestión que destaco por su pobreza es la Programación Cultural de mes que aparece en la página 30, y  que se reduce a dos exposiciones de pintura de dos artistas privados y a dos obras de teatro para niños. ¿Hay quien dé menos? ¿No es para sentir bochorno? Me pregunto si esto justifica la existencia de una concejalía expresa y el gasto que representa para las arcas municipales tener abierta una Casa de Cultura con tal grado de afasia y pasividad.


Contenido de la página 30


Estos sí que son datos preocupantes que vienen a confirmar lo que nos temíamos: que en el aspecto cultural y en el de las inversiones nuestro pueblo sigue bajo mínimos. Y una clara y desesperante evidencia de que cada vez vamos a peor.



domingo, 27 de octubre de 2019

Cambios sobre el papel...

Tengo verdadero interés en conocer las intenciones del nuevo Gobierno municipal y despejar por fin las dudas que siempre le quedan a uno cuando un partido político se mantiene al frente del mismo –este es nuestro caso- y promete cambios que casi nunca llegan a materializarse. Bien es cierto que esta vez, sin embargo, se trata de una situación caso diferente, porque la renovación de los dirigentes del mismo tanto a nivel nacional, como en el ámbito de regional y en el local, ha sido drástica y significativa. No obstante y muy a pesar mío no encuentro hasta la fecha datos que puedan confirmar que realmente se ha puesto la vista en nuevos derroteros, o simplemente se va a adoptar la cómoda posición del continuismo siguiendo el mismo rumbo apático e improductivo  de las anteriores legislaturas. Y tampoco –he de confesarlo- aplacar esa curiosidad que tengo por conocer si el grado de influencia que sus nuevos socios (los tres ediles del partido ultraderechista) ejercen en sus propuestas y decisiones es relevante o simplemente testimonial, y solo facilitan con su apoyo poner en marcha sus proyectos sin demasiadas trabas.

Todavía es pronto para poder hacer una valoración justa y con fundamento. Y lo es más que por el tiempo transcurrido desde que juraron sus cargos por el alcance de las promesas que nuestro actual Alcalde incluyó en su programa electoral. Así que habrá que tener un poco más de paciencia y esperar expectantes sin erosionar el voto de confianza prestado ni restarle credibilidad. Claro que, como se descuide, nos dan las uvas y seguimos en el mismo estado de incertidumbre y con la boca abierta de puro embobe. Y puesto que no hay otros rastros donde buscar esos brotes verdes y esos cambios que propugnaba José Luis Álvarez Ustarroz, dirijo mi atención hacia la revista municipal por si puede dar algunas pistas al respecto.

El boletín mensual es una ventana abierta del acontecer municipal, una especie de tarjeta de visita que llega a muchos hogares y está a disposición de los ciudadanos en cualquier centro oficial de nuestra localidad. Y aunque solo es papel, suele aportar datos de la vida de nuestro pueblo y facilitar información que de otro modo sería más trabajosa obtener. Esta revista ya fue objeto de comentarios en una entrada precedente  en la que hacíamos un breve análisis de su función, de su contenido y de algunos cambios que se habían producido en su presentación coincidiendo con el homenaje a la bandera del año pasado. Por eso, con motivo de la cita con esta patriótica fecha y habiendo transcurrido ya varios meses desde que esta publicación presenta un lavado de cara y por tanto nos permite imaginar que el nuevo formato de su portada se ha consolidado, entramos en harina.



Portada del boletín nº 46  de octubre de 2019

El ejemplar del mes de octubre, último editado y que lleva el número 46 y que también puede leerse en su formato digital a través de la página web del Ayuntamiento, es el tercero que cumple la nueva maquetación, lo que hace suponer -como decimos- que ya ha superado un periodo de prueba y puede considerarse definitivo (al menos hasta que se produzcan nuevas variaciones), de ahí nuestro atrevimiento a emitir nuestros comentarios una vez pasado este plazo de cautela.

Lo primero que salta a la vista es que, aun resultando familiar y muy parecida a las anteriores, se han suavizado los colores del texto pasando del azul fuerte institucional (el mismo que mantiene el escudo) a uno mucho menos agresivo, y muy parejo si no igual al que tienen las siglas actuales de Partido Popular –ignoro si tiene alguna otra intencionalidad o es solo casualidad- lo que viene a contribuir a rebajar la tensión entre las fotografías y los títulos, resaltando la información gráfica respecto de la escrita que queda mucho más diluida y afinada.

Otro punto que resta tensión es la reducción de la franja roja y gualda que cruzaba de lado a lado bajo la cabecera y que representaba un sesgo llamativo y un tanto chocante dentro un conjunto cromático más o menos equilibrado, por mucho que constituyera un homenaje a nuestra bandera. Tengo que decir que guardaba mis sospechas de que, ahora que Vox ha llegado a formar parte de la Corporación y a pactar con los Populares para hacer viable el gobierno de la ciudad, algún signo habría de notarse  en ese sentido, y qué menos que en uno de los símbolos más importantes de su línea programática. Hete aquí que, con toda sorpresa, esa franja de dos colores alternados no solo no ha crecido en tamaño e intensidad sino que se ha reducido considerablemente en longitud y altura, ocupando ahora una línea de 3,5 cm. (de los 19,3 totales, quitando márgenes) y poco más de 3 mm. de alto, justo debajo del escudo y el subtitulo que lo subraya que, curiosamente, también han disminuido. Eso sí, bien arriba y a la derecha y no en otro lado, para que no quepa ninguna duda.


Cambios en la cabecera del boletín municipal de Majadahonda


Continuando con la descripción geométrica de la portada apuntaré que en esa nueva cara menos estridente y un poco más amena que presenta la revista, el motivo central que antes era único y llenaba todo el espacio bajo la cabecera ahora ocupa solo tres cuartas partes de la altura que deja libre ésta, exactamente 18,5 cm., y que el resto se cubre con tres temas de menor interés repartidos a espacios iguales. Asimismo, se introduce la novedad de que el asunto principal se muestra en varias imágenes –no en una sola, como antes- que dotan de un cierto dinamismo al tema, si bien parece que todavía no han dado con el estilo definitivo ya que si en el número que estamos comentando ese encaje se engrana con mucha más seriedad a base de rectángulos ajustados, en las anteriores se resolvió con varias elipses solapadas y algunos círculos de color intercalados formando un confeti que recordaba a una guirnalda de fiesta infantil.

Comentar el aspecto exterior la revista puede estar más o menos bien, pero no debemos olvidar que donde más interesa indagar es si realmente se han producido cambios en su contenido. Y el caso es que con tanto entretenerme en lo superfluo y aparente, me he quedado sin espacio ni tiempo para esa tarea, así que deberá quedar postergada para otra ocasión.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Imágenes rescatadas del olvido

Desde el 12 de septiembre hasta el 5 de octubre ha estado expuesta en la Casa de la Cultura la exposición Memoria Gráfica de Majadahonda, que esta vez cumple la segunda edición tras la que tuvo lugar el año pasado por esas mismas fechas coincidiendo con la Fiestas Patronales. La muestra  responde a un proyecto promovido por la Asociación de Vecinos para rescatar un poco de la historia de esta ciudad, y presenta un centenar de fotografías antiguas de los habitantes, usos, costumbres y celebraciones de esta ciudad en el segundo tercio del siglo XX.


Cartel de la exposición 'Memoria Gráfica de Majadahonda'

El propósito de este trabajo, según explica la asociación en su portal electrónico, este trabajo es “recuperar y recordar cómo era Majadahonda hace más de cinco décadas, y hacerlo gracias a la aportación de fotografías por nuestros vecinos, esas que tenemos en los álbumes familiares y en cajas de fotografías olvidadas”. Una tarea que puede parecer fácil pero que no lo es aunque cuente con la colaboración desinteresada de los vecinos que han facilitado la mayor parte de las imágenes que cuelgan enmarcadas en las paredes de la sala. La mayoría en blanco y negro, muchas de ellas desgastadas por el paso del tiempo, y algunas desenfocadas o con enfoque descuadrado; pero todas y cada una de ellas constituyen un pedazo de nuestra historia rescatado por los majariegos de las cajas de galletas o álbumes desvencijados que se guardan arrinconados entre montones de recuerdos y cachivaches.

Lo lógico y natural es que este tipo de iniciativas nazcan y sean puestas en práctica por las instancias municipales, pero desgraciadamente en nuestro pueblo los representantes políticos que se han encargado de su gobierno durante los últimos años ha dado muestra de un desinterés mayúsculo en estos temas, ya que no solo no se les ha ocurrido fomentar este tipo de recopilaciones sino que ni siquiera se han preocupado de crear y mantener un archivo documental en condiciones que esté a disposición de los ciudadanos. En este sentido, nada parecía presagiar que nuestro anterior alcalde Narciso de Foxá demostrase la más mínima inquietud por estos asuntos teniendo en cuenta que una de las pocas publicaciones que se llegaron a editar por nuestro Ayuntamiento de esta naturaleza, (‘Imágenes de Majadahonda’ de Manuel Gesteiro y Julio Valverde) se hizo en 1999 cuando él ocupaba el cargo de Concejal de Desarrollo Económico, Social y Empleo.

Ya hemos hablado en varias ocasiones del furor destructivo que impele a los sucesivos equipos de gobierno municipal procediendo a la demolición de edificios históricos o a dejar que se pudran piezas simbólicas de nuestro pasado, por no decir la desidia general que permite la desaparición total de las construcciones levantadas por la Dirección General de Regiones Devastadas que formaban la impronta característica de nuestra ciudad. Da la sensación que lo que no lograron las tropas francesas e inglesas en su enfrentamiento del 11 de agosto de 1812 durante la Guerra de la Independencia o las batallas que se libraron en el frente de Madrid durante nuestra guerra civil del siglo pasado, que casi borran del mapa esta población, lo va a conseguir el propio Consistorio con su política de renegar de nuestro pasado en favor del modelo de ciudad que tanto pregona. Parece como si la población moderna y desarrollada que es hoy sintiera vergüenza de su pasado rural de humildes campesinos. Sin embargo, fueron aquellos esforzados labriegos y pastores los que han forjado su historia a base de reconstruirla una y otra vez dando de huevo forma a sus escombros. Y fueron ellos y los que fueron estableciéndose aquí por parentesco, destino o preferencia los que han mantenido su nombre vivo y sus casas en pie.

Por eso esta exposición adquiere un valor multiplicado y ejemplar pues no se trata solo de mostrar imágenes del pasado más o menos reciente sino de reivindicar el sentimiento de pertenencia a un pueblo y rescatar su historia ante la abulia de las instituciones. Un modo de denunciar también el desprecio de los dirigentes municipales por esas cuestiones. Un modo silencioso pero elocuente de denunciar que los que manejan los designios de nuestro Ayuntamiento están muy alejados del sentir popular en algunas cosas. O, dicho de otra manera, que los dirigentes políticos de este pueblo no están  a la altura de los ciudadanos a quienes representan.  

Desde esta página quiero expresar mi reconocimiento a la Asociación de Vecinos y dar las gracias cuantos han contribuido para que esta compilación haya podido ser mostrada. Y les animo a seguir construyendo un archivo no solo de fotografías antiguas sino de locuciones grabadas o entrevistas filmadas de nuestros mayores ya que ellos tienen muchas historias que contar   que tarde o temprano quedarán olvidadas si no dan su testimonio.

Quienes no hayan tenido la oportunidad de acercarse a ver la exposición y sin embargo sientan curiosidad por ver esas imágenes, pueden hacerlo a través de una herramienta visual que la asociación vecinal dispone en su blog, con la cual puede realizarse una visita virtual de la primera edición, que es francamente interesante.


Fotografías de la visita virtual a  exposición (AVMajadahonda)


viernes, 27 de septiembre de 2019

Vuelta a la normalidad

Se acabaron las fiestas y Majadahonda recupera poco a poco la normalidad. Quedan aún algunos muestras que delatan las recientes celebraciones, como las guirnaldas apagadas que penden colgadas en la Gran Vía a la espera de que se retiren, carteles medio despegados que anunciaban los toros o el mercadillo, maderos acopiados junto a algunos postes de las talanqueras en proceso de desmontaje y vallas desperdigadas por  aquí y por allá; pero la verdad es que todos los signos que recuerdan a los recientes festejos están desapareciendo.

Este año las Fiestas Patronales han pasado sin pena ni gloria. O, mejor dicho: con más pena que gloria. Cierto es que la lluvia ha tenido buena parte de culpa por su protagonismo, llegando al punto de ser la causa de que la marcha de la bicicleta y otros actos tuvieran que ser desconvocados, y de apagar un tanto el ánimo festivalero. Pero nuestro pueblo ya está acostumbrado a que el ambiente otoñal acompañe por estas fechas y eso no ha de ser motivo de excusa para achacar a los agentes meteorológicos el éxito o fracaso de estos acontecimientos, o escudarse en ellos para eludir la responsabilidad -a quien corresponda- de que en el sentir popular esta edición haya estado muy lejos de las expectativas.

En mi opinión, este año se ha notado como nunca la merma presupuestaria tanto en la propia programación como en la divulgación de la misma, que ha brillado por su ausencia: ni un miserable pasquín se ha distribuido entre los ciudadanos, cosa tan inusual como inconcebible porque, al fin y al cabo las fiestas, están hechas para que el vecindario disfrute. Este secretismo ha sido puesto de relieve por el Colectivo de Prensa y Medios Locales de Majadahonda (CPM) que, a través de su presidente, ha criticado en un duro ataque la decisión de las autoridades municipales de suspender la  publicidad institucional de las fiestas en de los medios de comunicación locales.

Yo, particularmente, no soy muy juerguista y las fiestas patronales las vivo con bastante paciencia y más bien poco gozo, de modo que no participo intensamente en ellas y, en consecuencia, no me afectan mucho sus avatares. Sin embargo me voy a detener en comentar dos de los eventos a los que sí he asistido.



Uno de ellos ha sido el Mercadillo del Imperio Romano. Tenía verdadero interés en comprobar si ese zoco estaba en consonancia con su pomposo nombre o si se cumplirían las suposiciones que mantenía sobre la uniformidad de estos montajes, bajo la tesis de que suelen ser iguales aunque se les den títulos diferentes. Efectivamente, y tal como me imaginaba, tras pasear de un extremo al otro -varias veces, por eso de que con tanta gente te puedas perder algo- pude comprobar que da lo mismo que sea Medieval, que del Imperio Romano, que de la Revolución Francesa porque el aspecto de los puestos es similar en uno u otro. Y con los mercaderes pasa poco más o menos igual, como iguales son sus túnicas y mantos que en lo único que se diferencian es dónde se colocan el broche y hacia qué lado cargan los pliegues. Y con lo desapacible que este año ha sido el tiempo, el modelo de camiseta térmica o de polainas de pata larga que llevaban debajo.

Hay dos aspectos más que quisiera señalar como extemporáneos y que los organizadores deberían de cuidar: las exposiciones temporales y los puestos de restauración. Respecto de las citadas en primer lugar diré que entre los tenderetes había dos zonas reservadas: una de ellas, a explicar cómo eran armas de defensa y asedio con paneles explicativos y pequeñas maquetas; y la otra, con tres modelos de coronas hechas con hierro envejecido con las que se premiaban las acciones bélicas según hubieran ocurrido en tierra, mar o aire, entendiendo este último elemento como el medio por donde discurre la escalada de un muro o empalizada. Todo muy interesante si no fuera porque correspondían históricamente a épocas bastante posteriores, en las que el poder de Roma había quedado sepultado por siglos de invasiones y oscurantismo. El otro aspecto tiene que ver con la forma de saciar el apetito y de cómo se prepara la manduca. De todos es sabido que el hambre no cambia con las épocas y que en todas épocas se pasa hambre. Pero una cosa es admitir esta certeza y otra insertar dentro de un mercadillo romano a un cerdo empalado rotando a calor de las brasas, cuyo esqueleto va quedando al descubierto a medida que los comensales van dando cuenta de la carne que los cubre. Que yo sepa los romanos solían montar bacanales mucho más lujosas y refinadas.

Otro de los eventos a los que tuve ocasión de asistir fue al Gran Parque de Juegos Infantiles la mañana del último domingo, cita obligada para todo padre con hijos pequeños como es mi caso. Afortunadamente, esa mañana lucía un sol precioso y la temperatura era muy agradable, con lo cual los niños pudieron disfrutar a sus anchas empleando sus inagotables energías en darse costaladas sobre  plásticos llenos de aire con las formas más insospechadas. Uno no puede menos que disfrutar viendo cómo los peques se desfogan tirándose por esos artilugios inofensivos, sean de la raza que sean y procedan de donde procedan. Quiero decir con esto que no vi que apartaran a un lado a los más morenos ni que hicieran segregación por nacionalidades, o que cobrasen a los extranjeros. Cosa que me llamó gratamente la atención por el hecho de que, formando Vox parte del Equipo de Gobierno municipal, es extraño que no haya utilizado su influencia para poner un poco de orden en estas cosas.



Juegos infantiles inflables en la Gran Vía

Como decía al principio, nuestro pueblo vuelve a la normalidad y con ella la Gran Vía recupera su fisonomía habitual: gente paseando, bicicletas serpenteando a toda velocidad, coches policiales patrullando a baja velocidad y alguna que otra valla confinando obras. O sea, lo de siempre. Bueno, con alguno matices. Me ha extrañado que en una de esas obras en las que arreglan el suelo, las losas que se han colocado nuevas tengan un tono completamente diferente a todas las demás y no porque sean nuevas sino porque el granito es mucho más claro. No creo que se deba a un despiste de los obreros o a la displicencia de los encargados que se ocupan de estos arreglos o a los técnicos que las dirigen; a estos últimos se les puede cargar con ciertas equivocaciones en el diseño de soluciones urbanas (a lo que ya hemos hecho alguna referencia anteriormente) pero no con cosas sencillas que se consideran de sentido común. Más me inclino a pensar que se debe a una decisión deliberada de los responsables municipales -o quizás del propio Alcalde- para distinguir claramente las pocas cosas que se hacen. Con esos pequeños detalles la falta de presupuesto se compensa con la genialidad.


Losas recientemente sustituidas en la Gran Vía

viernes, 13 de septiembre de 2019

Majadahonda huele a fiesta

Poco a poco va adquiriendo nuestro pueblo ese aire especial que precede a las fiestas. Este año vienen más atrasadas de lo habitual, dándose la circunstancia de que hay menos niños por la calle dado que ya ha empezado el curso escolar, y eso quieras que no hace que estos prolegómenos sean un poco más aburridos porque son las personas de corta de edad quienes viven esos días con mayor alboroto. Dicen que este retraso ha sido obligado por cuestiones de calendario, pero lo que yo creo es que se ha hecho con el propósito de ajustarlas a la meteorología, ya que sería un atentado imperdonable que las fiestas no coincidan con mal tiempo y bajada de temperaturas más allá de lo normal para esta fechas, cumpliendo la tradición de tener que coger el paraguas y alguna prenda de abrigo para echársela sobre los hombros al caer la tarde.

En la Gran Vía ya penden de hilos casi invisibles el tendido de guirnaldas de luces que iluminarán la noche con bombillas de colores, este año más pequeñas de lo normal y con forma de murciélago con alas extendidas y cabeza de margarita gigante, una extraña combinación que esperemos solo sea una mera casualidad y no tenga otras connotaciones con esos mamíferos que gozan de la mala fama de chupar la sangre de los desgraciados a quienes muerden. Confiemos, pues, en que a pesar de su reducido tamaño sean bonitos y acompañen con su luminosa policromía la desbordante alegría de la gente.


Guirnalda luminosa en el Gran Vía

Por la Gran Vía van también apareciendo mostradores junto a los bares y otros establecimientos de hostelería que son como extensiones temporales de sus territorios con el fin de ofrecer sus servicios más cerca aún del ciudadano y seducirle con sus respectivas especialidades en el Concurso de Tapas, que ya va por su duodécima edición y que se ha ganado un puesto significativo en las fiestas patronales de esta localidad. Del mismo modo, estas instalaciones provisionales que no son otra cosa que barras complementarias a pie de calle o bien tenderetes, aparecen incipientemente situadas en lugares estratégicos donde normalmente no hay nada, para solaz del público que asiste a los festejos taurinos u otras actividades concurridas. Los más atrevidos, incluso colocan tendeles con banderitas de colores, que siempre dan un sabor más festivalero al negocio.


Barra instalada en la Gran Vía

Barra instalada en la plaza del Duque de Alba

Pronto llenará la calle el mercadillo temático que en esta ocasión corresponde a tiempos del Imperio Romano. En realidad lo único que diferencia este mercadillo de otro cualquiera son los ropajes que llevan los mercaderes, y en muchos casos ni siquiera eso porque hay poca diferencia entre la indumentaria que se ponen para uno u otro evento, de tal manera que uno no sabe si está en los primeros siglos de nuestra era o en el Medievo tal es la semejanza de blusones y sayos que se colocan los tenderos. En cualquier caso, todo ese decorado no deja de ser una pantomima porque los productos que se exhiben en los puestos son totalmente actuales y no de aquellas épocas, y se pagan en euros contantes y sonantes y no en maravedíes o sestercios.

Por la calle de Santa Catalina y la plaza de Morrones avanza el montaje de talanqueras que canalizarán las carreras de los encierros hacia la plaza de toros, ahora inexistente pero de la que ya puede adivinarse su coso por la arena que actualmente se extiende en Las Erillas y donde en pocos días se oirán los olés y vítores que desde las gradas obsequiarán a los diestros en el arte del toreo y los recortes.


Talanqueras en la plaza de los Morrones

Formación del coso para la plaza de toros en Las Erillas

No tardarán mucho en llegar al Recinto Ferial las atracciones y casetas de comidas, donde chicos y grandes disfrutarán con la diversión y con calmar el apetito sentados en mesas llenas de grasa, mientras respiran el olor a fritanga mezclado con el polvo y el ruido de bocinas, sirenas y charlatanes a elevados decibelios. Por lo visto, este año no se va a instalar la gran carpa que ofrecía los conciertos de pago, no se sabe muy bien si obedeciendo a un impulso de eliminar barreras económicas o a la necesidad de aquilatar presupuesto. Así que, por primera vez en mucho tiempo, en estas fiestas todas las actuaciones serán al aire libre en la Plaza de Colón y gratuitas.

Y, en breve, las peñas colmarán de petardos, música y ruido el ambiente todavía tranquilo de nuestra ciudad. Ya huele a fiesta en Majadahonda y en cuestión de horas esta ciudad despertará a la bulliciosa algarabía de las celebraciones de su patrono, el Cristo de los Remedios, si no hay nadie que remedie ese cristo.